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Fue buscar una aguja en un pajar: bombero usa un sonar como de submarino para rescate exitoso en Venezuela

En medio de la tragedia que asola a Venezuela, el equipo USAR de Bomberos de Chile logró un rescate que ya califican de milagroso.

Rescate Hernán
|AIL/Teletica CR

La Guaira, al norte de Venezuela se ha convertido en el epicentro de una de las operaciones de salvamento más complejas de los últimos años. Tras ocho días de incertidumbre y toneladas de concreto, el equipo USAR de Bomberos de Chile logró rescatar con vida a Hernán Gil, un joven venezolano que quedó atrapado tras el colapso de un edificio de ocho pisos. En una etapa de la emergencia donde las esperanzas de encontrar sobrevivientes eran mínimas, el uso de tecnología avanzada y el trabajo coordinado permitieron que sucediera un milagro.

El operativo, que tomó más de cinco días de labores ininterrumpidas en la zona del desastre, dio su primer gran giro cuando los rescatistas chilenos captaron señales acústicas. "La información que teníamos era que se escuchaban voces, pero encontrar a una persona solo con eso era como buscar una aguja en un pajar", relató Exequiel Gallardo, oficial de enlace del equipo chileno. Para romper el aislamiento, los brigadistas utilizaron un sonar de alta tecnología y equipos de amplificación de sonido, pidiéndole a Hernán que hablara para realizar mediciones en tres dimensiones y triangular su posición exacta.

Una vez fijadas las coordenadas, el equipo inició la perforación de un túnel milimétrico. El momento crucial de la jornada ocurrió a las 20:00 horas del día siguiente, cuando lograron introducir una cámara de búsqueda por un pequeño orificio. Al otro lado de la pantalla, la imagen de la mano de Hernán confirmó que los cálculos eran correctos. A partir de ese instante, y mientras el personal médico lo mantenía hidratado y alimentado a través del ducto, los rescatistas trabajaron durante 30 horas seguidas para asegurar el área y concretar su extracción de forma segura.

Bombero chileno relata cómo fue el rescate de Hernán en Venezuela

Trabajar dentro de las ruinas fue una verdadera pesadilla para los rescatistas. El peligro estaba en todos lados: la tierra seguía temblando por las réplicas y, a cada minuto, caían pedazos de concreto y tierra sobre el túnel improvisado, obligando a los especialistas a avanzar con un cuidado extremo para no terminar sepultados.

Para lograrlo, el equipo chileno usó un sonar de alta tecnología que funcionaba casi como el radar de un submarino. Este aparato lanzaba pulsos a través de los escombros y creaba un mapa en tres dimensiones que les permitía ver qué había abajo; así pudieron esquivar vigas pesadas y bloques colapsados para abrir el camino directo hacia Hernán.

La gran diferencia en este rescate fue que lograron meter una pequeña cámara muy pronto y ver la mano de Hernán. Sabían que sacarlo tomaría horas, pero al confirmar que estaba vivo, aprovecharon ese pequeño orificio para pasarle agua y nutrientes, manteniéndolo fuerte e hidratado mientras las brigadas internacionales, guiadas por el equipo de Chile, se coordinaban para romper los bloques de concreto que lo presionaban.

Las cifras de muertos y heridos tras los terremotos en Venezuela

El éxito de la extracción de Hernán Gil representa una luz de esperanza en medio de un panorama devastador para el país. Las autoridades y los cuerpos de rescate desplegados en las regiones costeras y de la capital continúan actualizando los balances de daños, que ya suman estas pérdidas:

Víctimas fatales: 2,595 personas.
Personas heridas: al menos 12,400

¿Por qué los terremotos en Venezuela fueron tan devastadores?

La devastación en La Guaira fue la consecuencia de tres condiciones del terreno, la construcción y el entorno que se alinearon de la peor manera. Primero, la región recibió el impacto a quemarropa de las ondas sísmicas por lo cerca que está con la falla submarina de San Sebastián, donde el lecho marino se desplazó más de tres metros.
A esto se sumó un suelo inestable y blando formado en gran parte por sedimentos acumulados desde los deslaves de 1999, que filtró y amplificó con fuerza el movimiento de la tierra.
La cereza del pastel fue la vulnerabilidad de las propias estructuras: muchas construcciones no respetaban las normas sismorresistentes, e incluso brigadas internacionales de rescate reportaron el hallazgo de edificios con pilares sin soporte de hierro y vigas hechas con materiales de mala calidad, lo que deja ver la negligencia y la falta de control en el desarrollo urbano de la costa venezolana.

Notas

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