El mundo como lo conocemos está cambiando, y aunque no siempre lo percibimos, los océanos ya resienten los efectos del cambio climático. A esto se suma el fenómeno de “El Niño”, que puede alterar las condiciones atmosféricas e influir en la formación e intensidad de los huracanes en México.
Los ciclones que se forman en las cuencas del Pacífico y del Atlántico enfrentan condiciones distintas a las de décadas anteriores, y mucho se debe al calentamiento de las aguas del océano, pero cuando un fenómeno como el ENOS se suma, sus efectos pueden ser más intensos.
“El Niño” modifica la actividad de huracanes en el Pacífico y el Atlántico.
“El Niño” es la fase cálida de un fenómeno natural que altera la circulación de los vientos y cambia el patrón de las lluvias, cuando se registra un aumento de la temperatura de la superficie del mar en el Pacífico central y oriental.
Si este sistema coincide con un planeta más caliente, sus efectos pueden ser más intensos, aunque eso no significa que cada año se formen más ciclones.
Mexitli Sandoval-Reyes, investigadora del Tecnológico de Monterrey, campus Santa Fe, explica que la interacción entre ambos fenómenos puede exacerbar ciertos efectos meteorológicos y modificar las condiciones que favorecen la formación de huracanes.
““El Niño” es un fenómeno climático que ya existe desde hace más de 100 años, y aunque no está directamente correlacionado con el cambio climático, su combinación se está exacerbando, causando efectos más intensos, incluyendo huracanes más intensos y rápidos”, explicó la investigadora para Azteca Noticias.
El cambio climático está calentando las aguas de los océanos
Mexitli Sandoval-Reyes explica que el cambio climático se debe a que el planeta por sí solo busca regenerarse. Busca liberar la energía acumulada por los gases de efecto invernadero y a su vez calienta la atmósfera.
Cerca del 90 % de ese exceso de calor termina en el océano, que seguirá calentándose durante siglos, y que muchas veces ese mismo calor lo puede ir acumulando.
Por ende, esto también agrava los efectos de “El Niño”, que hoy ocurre sobre un océano y una atmósfera más cálidos que hace 60 años, intensificando sus consecuencias.
¿Por qué los huracanes pueden llegar a ser más intensos?
El principal riesgo no está necesariamente en que haya más huracanes, sino en que algunos alcancen una mayor intensidad o se fortalezcan en cuestión de horas, como se vio con el ciclón “Polo” y en 2023 con “Otis”, que en horas llegó a ser categoría 5 arrasando Acapulco, Guerrero.
La evidencia científica indica que el calentamiento global favorece, en promedio, ciclones tropicales más intensos y precipitaciones más abundantes, porque cuando las aguas están más calientes, los ciclones tropicales pueden encontrar condiciones favorables para intensificarse.
Al mismo tiempo, una atmósfera más cálida puede retener más humedad, lo que aumenta el potencial de lluvias más fuertes.
