Una vez más, el estilo de vida de José Ramón López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, se encuentra bajo el escrutinio público. En esta ocasión, López Beltrán fue captado junto a su esposa, Carolyn Adams, en una tienda de joyería de lujo ubicada en una de las zonas más exclusivas de Cancún, Quintana Roo.
Las imágenes, que rápidamente se volvieron virales, fueron difundidas originalmente por el periodista Jorge García Orozco. En el material se observa a la pareja dentro del establecimiento; según el reporte, Adams salió del lugar con al menos cuatro bolsas de joyas de lujo, las cuales habrían sido liquidadas mediante una combinación de pagos con tarjeta y dinero en efectivo.
Un historial de compras exclusivas
Este nuevo episodio de consumo de alto nivel no es un hecho aislado. La opinión pública ha recordado que apenas en diciembre del año pasado, López Beltrán fue captado en una situación similar, pero en el extranjero. En aquella ocasión, fue visto saliendo de una prestigiosa tienda de ropa italiana en Houston, Estados Unidos, donde reside habitualmente.
Según su catálogo, no hay ningún artículo que cueste menos de 650 euros, equivalentes a poco más de 12 mil pesos mexicanos, lo cual pone en duda la austeridad de la familia.
¿Dónde quedó la austeridad?
La difusión de estas fotografías ha reavivado el debate en redes sociales sobre la congruencia entre el discurso de austeridad que marcó la administración de su padre y el nivel de gasto que exhibe su familia. Hasta el momento, José Ramón López Beltrán no ha emitido ninguna declaración respecto a las imágenes en Cancún, ni se ha especificado el valor de las piezas adquiridas en la joyería.
Este evento se suma a la lista de avistamientos en establecimientos de alta gama que han perseguido al hijo mayor del expresidente, manteniendo el foco sobre sus finanzas y su estilo de vida en destinos turísticos de élite.
