Desde el interior de un centro de detención en Buenos Aires, Argentina, el Contralmirante Fernando Farías Laguna ha decidido romper un silencio de meses para ofrecer una revelación que sacude los cimientos de la seguridad nacional: el tráfico ilegal de combustibles en México no es una red aislada, sino una "operación de Estado".
Acusado junto a su hermano, el Vicealmirante Manuel Farías Laguna, de operar una red de huachicol desde la Secretaría de Marina (SEMAR), Fernando se encuentra confinado tras ser detenido en abril al intentar ingresar a Argentina con un pasaporte falso bajo el alias de “Luis Lemus”. En una entrevista concedida a Código Magenta, el mando naval asegura que él y su hermano son "chivos expiatorios" de una estructura criminal que involucra a diversas dependencias gubernamentales y que opera con impunidad desde el sexenio pasado.
📍Y, advierte, que el tráfico ilegal de combustibles es una operación de Estado en la que estarían involucradas distintas secretarías y dependencias gubernamentales.
— Código Magenta (@CodigoMagentaMx) May 11, 2026
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El "pecado" del parentesco: Sobrinos de Rafael Ojeda Durán
El caso cobró relevancia nacional debido a que ambos marinos son sobrinos del Almirante Rafael Ojeda Durán, exsecretario de Marina durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Fernando Farías Laguna rechaza tajantemente que sus ascensos o su situación actual se deban al nepotismo, argumentando que son la tercera generación de marinos militares en su familia.
Los movimientos de los hermanos Farías Laguna: así operaba la red ilegal de combustible
De acuerdo con lo expuesto a Código Magenta, Farías Laguna afirma que las acusaciones de facilitar el arribo de buques con combustible de contrabando en puertos como Ensenada y Tampico son una fabricación para proteger a los verdaderos operadores. Según su testimonio, él mismo fue quien denunció estos ilícitos ante su tío, el entonces Secretario de Marina, tras ser advertido por el Contralmirante Fernando Rubén Guerrero Alcántar de que grupos criminales utilizaban sus nombres para traficar permisos.
Una estela de sangre y denuncias ignoradas
El relato toma un tinte oscuro al recordar que aquellos que intentaron destapar la red terminaron muertos. El Contralmirante Guerrero Alcántar, quien originalmente denunció la red de protección en la SEMAR, fue asesinado en Manzanillo el 8 de noviembre de 2024, apenas 17 días después del homicidio de la funcionaria de la FGR, Magaly Janet Nava Ramos.
Farías Laguna sostiene que estos crímenes fueron el detonante de su huida. Revela que él llevó al Contralmirante asesinado a una reunión con Ojeda Durán en mayo de 2024 para exponer los ilícitos. Aunque el Almirante Secretario aseguró que se haría cargo de la denuncia ante la Fiscalía de Alejandro Gertz Manero —incluso mencionando en audios revelados por la prensa su intención de "destapar todo"—, los mandos señalados que fueron removidos inicialmente regresaron inexplicablemente a sus puestos semanas después.
Persecución y exilio: El miedo a morir en México
Hoy, mientras su hermano Manuel permanece recluido en el penal del Altiplano, Fernando busca asilo político en Argentina o ser extraditado a los Estados Unidos. Según relata a Código Magenta, el Poder Judicial en México ha cerrado filas en su contra, revocando amparos y negando el acceso a información clave para su defensa bajo el argumento de "seguridad nacional", reservando los datos por cinco años.
"En México no me van a permitir defenderme", confiesa el Contralmirante, quien asegura que su patrimonio es fruto de 30 años de servicio y ahorros acumulados como agregado naval en España. Farías Laguna advierte que volver a México representaría una sentencia de muerte, pues mientras a él se le persigue con fichas rojas de la Interpol, los políticos, contratistas y concesionarios de muelles que realmente se enriquecieron con el huachicol fiscal permanecen libres e intocables por la actual administración.
