Las esperanzas se apagan en Villahermosa. Los médicos del Hospital Gustavo Rovirosa han declarado con muerte cerebral a Jimena Esther, la joven de 18 años y estudiante de la carrera de Derecho, que el jueves pasado se lanzó desde lo alto del auditorio del Campus Bicentenario de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT).
Lo que comenzó como una crisis nerviosa terminó en tragedia. Según el reporte, la joven subió por las escaleras de emergencia sin que nadie la viera ni pudiera detenerla, lanzándose al vacío en un acto desesperado. Aunque los paramédicos lograron trasladarla con vida, el impacto fue devastador.
Una estudiante de Derecho de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco fue declarada con muerte cerebral tras lanzarse del auditorio del campus Bicentenario.
— Fuerza Informativa Azteca (@AztecaNoticias) February 17, 2026
Sus padres señalan que sufría presunto bullying y acusan que no se activaron protocolos preventivos.@Joseraul_reyes con… pic.twitter.com/5fi46B3fKU
Padre intentó cambiarla de turno y la escuela no lo atendió
Mientras la familia espera un "milagro", la indignación crece. Los padres de Jimena aseguran que su hija era víctima de acoso escolar (bullying) dentro de las aulas y que la institución no hizo nada para detenerlo. Denuncian tres puntos clave de negligencia:
- No se activaron protocolos preventivos para detectar su crisis.
- La universidad ignoró, según ellos, una solicitud previa para cambiarla de turno.
- Fue trasladada al Hospital Rovirosa y no al IMSS, donde estaba afiliada, lo que pudo afectar su atención inmediata.
Por su parte, la UJAT se ha defendido alegando que cuentan con una aplicación y protocolos estrictos contra el acoso, pero que en el caso de Jimena "no existía ninguna denuncia formal ni solicitud de cambio de turno" en sus registros. La Fiscalía del Estado ya investiga quién dice la verdad.
El caso Jeremy y la epidemia de violencia escolar ante la omisión oficial
El caso de Fátima en Tabasco no es un hecho aislado, sino parte de una epidemia de violencia y negligencia que recorre las escuelas de todo México, desde secundarias hasta universidades.
Apenas hace unos días, en la Ciudad de México, el sistema educativo volvió a fallar. Jeremy, un adolescente de 15 años, fue apuñalado afuera de su secundaria en Tláhuac por otro menor. Al igual que en el caso de Fátima, la violencia ya tenía antecedentes: acoso, amenazas y autoridades que prefirieron mirar hacia otro lado hasta que corrió la sangre.
Jeremy, de 15 años, fue apuñalado afuera de su secundaria en @TlahuacRenace por un compañero de 14. Hoy está grave.
— Fuerza Informativa Azteca (@AztecaNoticias) February 13, 2026
Su caso no es aislado, es el retrato de un país donde la violencia escolar crece y la autoridad calla. La negligencia repite patrón: jóvenes heridos, familias… pic.twitter.com/T5hJOLJ09D
Mientras en Tabasco una universitaria salta al vacío porque nadie escuchó su petición de ayuda, en la capital del país y en el Estado de México, donde otro menor asesinó a su familia en Toluca, los jóvenes están gritando que el sistema de protección escolar está roto. Las instituciones, ya sea por omisión, falta de protocolos o simple apatía, están dejando a los estudiantes a su suerte frente al bullying y la violencia.
