Una herida abierta entre los parajes de Las Cruces, el silencio de la zona boscosa del sur de la Ciudad de México vuelve a interrumpirse por el sonido de las palas y los pasos cansados de quienes no pierden la esperanza. Madres y padres que buscan a sus hijas e hijos desaparecidos en el Ajusco. De nuevo, con sus propios recursos.
Los colectivos que rastrean a personas ausentes han regresado a las zonas más profundas del Ajusco para emprender una nueva etapa de localización.
Por lo menos 300 personas desaparecidas en el Ajusco desde 2017
No es una cifra menor: desde 2017, estas agrupaciones han documentado la desaparición de por lo menos 300 personas en este perímetro. Aunque algunos hallazgos han traído un cierre amargo, como ocurrió con Monserrat Uribe Palmeros en el paraje de Las Cruces, el objetivo de los padres es encontrar respuestas para los cientos que aún faltan.
Para Daniela González, estos casi cuatro años de labor han sido una mezcla de sentimientos encontrados. Como madre de Axel Daniel González Ramos, joven que desapareció en junio de 2022, relata que en su camino han logrado encontrar a otras personas, aunque desafortunadamente la mayoría ya no contaba con vida.
Axel tenía apenas 16 años cuando se perdió su rastro y este 2026 se cumple el cuarto aniversario de su ausencia, un tiempo en el que su familia señala al crimen organizado que opera históricamente en la región como el posible ejecutor de este y muchos otros casos de violencia.
La resistencia en el Pico del Águila y terrenos de difícil acceso
A esta jornada de abril se han sumado voces nuevas y rostros marcados por el dolor reciente. Entre ellos está la madre de Ana Amelí, una joven que fue vista por última vez en julio de 2025 en las inmediaciones del Pico del Águila.
Para Vanessa Gámez, la madre de Ana, aceptar un final trágico es algo que su mente aún rechaza; se niega a la posibilidad de hallar a su hija sin vida o en condiciones violentas, a pesar de reconocer que la criminalidad actual ha perdido cualquier sentido de respeto por el prójimo.
La geografía del lugar no facilita la tarea. Más de una docena de padres y madres se abrieron paso como pudieron por terrenos con pendientes pronunciadas y vegetación cerrada.
Araceli Olmedo es una de las mujeres que desafía este relieve buscando a su hijo, Benjamín Echeverría Olmedo, desaparecido el 13 de abril de 2024. Ella confiesa que hay días donde el ánimo se desploma y las ganas de continuar se agotan, pero asegura que siempre surge una fuerza inexplicable que la empuja a seguir adelante con la promesa de encontrarlo.
Labor ininterrumpida por la esperanza de encontrar a sus desaparecidos
Esta movilización no es un esfuerzo de un solo día. Los colectivos han programado brigadas diarias que se mantendrán activas hasta el próximo viernes 27 de abril. Durante toda la semana, el grupo recorrerá los puntos donde se sospecha que podría haber indicios de sus seres queridos. La meta es clara: agotar cada rincón del Ajusco para que ninguna historia se quede enterrada en la montaña.
A pesar de los peligros y lo accidentado del camino, los buscadores mantienen la guardia en alto. Saben que el tiempo corre en su contra y que la seguridad en la zona sigue siendo un desafío, pero el deseo de dar una sepultura digna o, en el mejor de los escenarios, un abrazo de reencuentro, es lo que sostiene estas jornadas de rastreo intensivo en la periferia de la capital.
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