La designación de Roberto Velasco Álvarez como nuevo titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores no pasó desapercibida ni fue un simple trámite legislativo. Aunque Morena y sus aliados aseguraron los votos para su ratificación, el debate se tensó por un tema que desbordó la discusión diplomática: las desapariciones en México.
El relevo en la cancillería, tras la salida de Juan Ramón de la Fuente por motivos de salud, fue impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum. Sin embargo, lejos de centrarse únicamente en la política exterior, la discusión evidenció cómo la crisis interna sigue marcando la agenda nacional e internacional.
Ricardo Anaya reacciona sobre desaparecidos en México
Desde la oposición, la voz más contundente fue la de Ricardo Anaya, quien llevó el debate a un terreno más incómodo: el de las víctimas.
Su crítica no se limitó a cuestionar la postura del nuevo canciller frente al informe del Comité de la ONU sobre desapariciones forzadas. Fue más allá. Señaló que el problema en México ha escalado a niveles alarmantes y acusó al gobierno de intentar reducirlo a una discusión técnica o semántica.
Para Anaya, el punto central no es si el Estado reconoce o no ciertos términos, sino que diariamente decenas de personas desaparecen sin que exista una respuesta eficaz. En su intervención, dejó claro que el país enfrenta una crisis que, lejos de contenerse, se ha profundizado.
Cuando un gobierno decide negar la realidad, cruza una línea: deja de ser solución y se convierte en cómplice. Hoy MORENA niega la desaparición forzada en México, incluso frente a lo que ha señalado el comité de la ONU.
— RicardoAnayaC (@RicardoAnayaC) April 8, 2026
¿Quieren pruebas? Aquí están. pic.twitter.com/DHQuJEkMox
¿Quién asume la responsabilidad sobre los desaparecidos en México?
Uno de los momentos más álgidos del debate giró en torno a cómo se explica el fenómeno de las desapariciones. Mientras el oficialismo ha insistido en que la mayoría de los casos están vinculados al crimen organizado, la oposición advierte que esa narrativa diluye responsabilidades.
Anaya cuestionó directamente esta postura, al considerar que separar las desapariciones entre actores estatales y criminales no cambia la gravedad del problema ni exime al gobierno de su obligación de garantizar seguridad y justicia.
El trasfondo es claro: no se trata solo de cifras, sino de la forma en que el Estado reconoce —o no— la dimensión de la tragedia.
Canciller reacciona a informe de la ONU sobre desaparecidos
En respuesta, Velasco defendió una línea más matizada. Aseguró que el rechazo al informe de la ONU no implica negar la crisis, sino exigir mayor precisión en los diagnósticos internacionales.
El nuevo canciller reiteró que existe cooperación con organismos internacionales y que México ha permitido mecanismos de observación. También subrayó que hay compromiso con las víctimas, en particular con los colectivos de búsqueda que han sostenido la exigencia de justicia durante años.
