Al senador de Morena, Gerardo Fernández Noroña, parece que el rechazo lo persigue a donde quiera que vaya. En esta ocasión, la tensión estalló en Culiacán, Sinaloa, donde integrantes del colectivo "Guerreros Azules", conformado por expolicías y jubilados, interrumpieron violentamente una asamblea informativa para reclamarle de frente el freno a sus derechos laborales.
Con pancartas y al grito unísono de "¡No eres bienvenido!", los manifestantes tomaron el templete para exigir cuentas sobre una iniciativa clave que el senador habría bloqueado: la propuesta de homologar salarios y garantizar un retiro digno de 20 mil pesos mensuales.
Tensión en el templete: "Guerreros Azules" contra el oficialismo
Lo que debía ser un evento de respaldo político se transformó en un escenario de empujones y reclamos directos. Los "Guerreros Azules" acusaron a Noroña de ser el responsable de frenar la mejora en sus prestaciones, una promesa que, aseguran, ha quedado en el olvido bajo su gestión en el Senado.
¡No lo quieren!
— Azteca Noticias (@AztecaNoticias) April 27, 2026
En Culiacán, expolicías del colectivo “Guerreros Azules” irrumpieron en una asamblea para protestar contra @fernandeznorona
Con pancartas y gritos de “no eres bienvenido”, lo acusaron de frenar una iniciativa sobre salarios y pensiones.
El evento terminó entre… pic.twitter.com/NrAaiZIgZX
La irrupción obligó a suspender temporalmente el discurso del legislador, mientras los manifestantes le recordaban que su labor debería ser proteger a quienes sirvieron al Estado, y no obstaculizar sus ingresos.
Noroña acusa "boicot" ante el reclamo social
Fiel a su estilo, Gerardo Fernández Noroña evitó entrar en el fondo del reclamo salarial y optó por victimizarse. El senador calificó la protesta de los expolicías como un "boicot político", sugiriendo que la movilización fue orquestada por sus adversarios para manchar su gira por el estado.
Sin embargo, para los jubilados de Sinaloa, el problema no es electoral, sino de supervivencia. El evento terminó entre un ambiente de alta tensión, dejando claro que el descontento social está alcanzando a las figuras más visibles del oficialismo en territorios que antes consideraban seguros.
