Para entender por qué Medio Oriente concentra casi la mitad de las reservas de crudo en el mundo, debemos remontarnos a la geografía de la era Mesozoica. Donde una atmósfera geológica perfecta comenzó hace 200 millones de años, cuando los dinosaurios apenas empezaban a dominar la Tierra.
Todo comenzó en el antiguo Mar de Tetis, un océano cálido y poco profundo que separaba a los supercontinentes de Laurasia y Gondwana. A diferencia de los océanos profundos y fríos de hoy, el Tetis era un ecosistema repleto de plancton, algas y microorganismos. Cuando estos seres morían, caían al fondo marino en cantidades industriales.
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— Vsauce (@tweetsauce) July 18, 2016
En la mayoría de los océanos, el oxígeno descompone esta materia orgánica, pero en el Mar de Tetis ocurrió algo distinto: la falta de corrientes fuertes y el estancamiento crearon zonas sin oxígeno. Esto permitió que los restos orgánicos se acumularan en el fondo sin pudrirse, mezclándose con lodo y arena para formar lo que los geólogos llaman roca madre.
El petróleo se cocinó con presión y calor
Con el paso de los milenios, el movimiento de las placas tectónicas fue depositando pesadas capas de sedimentos sobre esa roca madre. El peso de esas capas generó una presión inmensa y elevó la temperatura a niveles específicos (entre 60°C y 120°C).
Este rango de temperatura es conocido como la “ventana del petróleo”. Si la tierra se hubiera calentado un poco más, el petróleo se habría convertido en gas natural; si se hubiera calentado menos, se habría quedado como una sustancia pastosa inservible. Medio Oriente se mantuvo millones de años en la temperatura exacta, funcionando como un horno de cocción lenta que transformó el plancton en “oro negro”.
La Trampa Perfecta: El sello de sal
Tener petróleo no sirve de nada si este se escapa hacia la superficie. La genialidad geológica de Medio Oriente es que posee “trampas” naturales. Debido a la colisión de las placas de Arabia y Eurasia, la tierra se dobló creando cúpulas subterráneas (anticlinales).
Lo más importante es que sobre estas cúpulas se depositaron capas de sal y rocas impermeables que actuaron como el corcho de una botella. Esto selló los yacimientos, evitando que el crudo se disipara y permitiendo que se acumulara en depósitos gigantescos, fáciles y baratos de extraer en comparación con las reservas de otras partes del mundo.
Del plancton al barril: La atmósfera geológica que domina la economía mundial
Lo que hoy vemos como desiertos áridos fue, en el pasado, el lecho de un océano lleno de vida microscópica. El petróleo de Medio Oriente es el residuo fósil de un mar que desapareció, pero que transformó lo que alguna vez fue vida gracias a una combinación de presión, calor y sellos de sal que no se repitió con la misma magnitud en ningún otro lugar del planeta.