En los últimos días, la Ciudad de México (CDMX) se pintó de morada por todos lados, y aunque esta “ajolotización” no es casualidad, sí ha causado bastante controversia, especialmente por normas de seguridad vial.
La llamada “ola morada” continúa expandiéndose por distintos puntos de la capital. Lo que inicialmente parecía un cambio visual limitado a algunos puentes peatonales cercanos a estadios, ahora también puede observarse en avenidas, cruces vehiculares de vialidades principales.
Uno de los casos más recientes se encuentra sobre avenida Cuauhtémoc, en el cruce con División del Norte, donde estructuras urbanas fueron pintadas de color morado, generando opiniones divididas entre automovilistas, peatones y especialistas en movilidad.
¿Por qué el color morado en puentes peatonales genera polémica?
El cambio en la imagen urbana ha provocado críticas debido a que algunos capitalinos consideran que la medida responde más a temas estéticos o políticos que a una verdadera mejora en movilidad y seguridad vial.
José Luis Arroyo, automovilista, señaló que este tipo de intervenciones “son más para cumplir una cosa política que una verdadera intención de intervenir el urbanismo de la ciudad”.
La polémica también se ha extendido por denuncias relacionadas con la poca visibilidad de escalones en puentes durante la noche, especialmente en zonas con poca iluminación.
Riesgos de usar colores no tradicionales en infraestructura vial
Especialistas advierten que utilizar colores ajenos a los estándares viales podría generar riesgos para conductores y peatones.
La NOM-034-SCT2/SEDATU-2022 y el Manual de Señalización Vial establecen que colores como amarillo, rojo y blanco tienen funciones específicas dentro de la seguridad vial:
- Amarillo: prevención
- Rojo: peligro o restricción
- Blanco: regulación
Por ello, normalmente los puentes peatonales y sus soportes se mantienen en tonos grises o negros mate, con el objetivo de no desviar la atención de señales de tránsito.
El morado podría afectar la visibilidad nocturna
Expertos señalan que en zonas con poca iluminación, el morado puede resultar menos perceptible para automovilistas, personas con daltonismo o personas que se les dificulta ver de noche.
A diferencia del amarillo o blanco, que ayudan a detectar bordes, barandales y posibles obstáculos a distancia, el morado tenue podría dificultar la percepción de estructuras urbanas, especialmente en avenidas de alta velocidad.
“Definitivamente tendría que ser de otro color, tipo neón o algo así para que llamara la atención”, comentó un conductor para Azteca Noticias.
Además de esto, algunos ciudadanos cuestionan el destino de los recursos públicos utilizados en estas intervenciones urbanas.