No es la primera vez que ambientalistas han advertido de los riesgos que representa el Tren Maya, especialmente el Tramo 5 sur de la obra faraónica de la 4T. Hoy más que nunca, las condiciones del terreno muestran el precio de un capricho.
Desde su planeación, el Tren Maya enfrentó críticas ante una evidente falta de estudios técnicos suficientes, especialmente en materia de suelo y viabilidad económica, justo la zona donde la organización Selvamemx documentó las mayores presencias de suelos kársticos, cavernas, cenotes y ríos subterráneos.
Tramo 5 del Tren Maya: los problemas que no se pueden esconder
El tramo 5, el más polémico de la obra entre Cancún y Tulum, comenzó a exhibir sus primeras señales de alarma. “Estamos ante un riesgo casi anunciado, un colapso, un hundimiento anunciado” narró Wilberth Esquivel, ingeniero civil.
¿A qué se debe? A que la obra está construida sobre suelos kársticos, los cuales ayudan en la recarga de agua de los mantos acuíferos. Esto ha provocado un presunto apuntalamiento en los pilotes que sostienen la estructura de las vías ferroviarias.
Pero esto solo forma parte de un ecocidio anunciado. Cuatro años atrás le advirtieron a López Obrador no meter el tren a la selva sobre suelo frágil y poroso. Incluso, fueron convocados por el presidente a Palacio Nacional, pero de nada sirvió.
Aun así lo hizo; por eso la llamaron la obra del capricho. Del poder que prefirió la terquedad sobre la técnica. Del poder que prefirió un ecocidio.
Azteca Noticias documentó la zona, mostrando la fragilidad de la superficie, cualquier reparación, este suelo se puede venir abajo. El pilote, prácticamente tiene una oquedad muy peligrosa.
“Tenemos un tren inútil, no sirve socialmente, la gente no lo usa para ir a trabajar o para ir a la escuela, no produce absolutamente nada”, detalló el ambientalista José Urbina.
Les prometieron agua pero ahora la extraen de los cenotes
Luego, en esa misma zona, se encontró a pobladores a los que se les prometió agua y, como no les cumplieron, vienen a extraerla de los cenotes.
También se encontró a camionetas arrojando basura en los cementerios de árboles que se trituraron para instalar el Tren Maya.
El Tren es una obra de casi 500 mil millones de pesos, aún no concluida y ya con banderas rojas. Un elefante blanco que las autoridades presumen en términos de conectividad y desarrollo regional.
Pero distintos sectores continúan alertando sobre su impacto ambiental, social y técnico. Porque una obra que no procura el medio ambiente, que no ayuda a las comunidades, de verdad ¿es viable?