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10 marzo, 2020
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Investigadora de la UNAM desarrolla y patenta biomarcador para detectar lesión renal

En México hay 6.3 millones de diabéticos de los cuales el 40% reciben un tratamiento de diálisis o hemodiálisis, revela la especialista.

La científica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Norma Bodabilla Sandoval desarrolló y patentó un biomarcador que permite obtener un diagnóstico temprano de lesiones renales, lo que posibilita brindar una atención oportuna a quienes lo padecen.

 

Del Instituto de Investigaciones Biomédicas (IIBm), Bodabilla desarrolló a partir de la proteína HSP72, el método que logra identificar la lesion renal aguda hasta 48 horas antes que el diagnóstico habitual, los problemas renales son relevantes por la alta incidencia de diabetes en nuestro país, dijo la investigadora.

Expresó que en nuestro país existen 6.3 millones de diabéticos de los cuales el 40% reciben un tratamiento de diálisis o hemodiálisis. En tanto, la prevalencia de la enfermedad renal crónica a nivel mundial es de 13 por ciento, lo que implica un alto costo económico para los sistemas de salud.

En un comunicado detalló que hasta hace unos años la lesión renal aguda se consideraba reversible, pero algunos estudios han revelado que puede derivar en una enfermedad renal crónica, el padecimiento más importante del riñón, que afecta a uno de cada 10 adultos, y cuya incidencia va en aumento, según la Federación Internacional de Fundaciones del Riñón (IFKF).

Las causas de la lesión renal aguda pueden ser la deshidratación severa, hemorragia, sepsis, uso de fármacos nefrotóxicos y oncológicos. No es tan inocua como se pensaba”, subrayó Bobadilla. En la última etapa de este padecimiento muchos pacientes requieren hemodiálisis para sobrevivir y ahora se sabe que quienes sobreviven están en riesgo de desarrollar una enfermad renal crónica, que es la pérdida progresiva de las nefronas, la unidad funcional del riñón.

“El riñón está compuesto por un millón de nefronas; después de los 40 años perdemos el 10 por ciento cada década, de tal manera que una persona de 80 años tiene la mitad de su función renal. Si a ello se aúna otra enfermedad, la progresión de problema renal puede ser mucho más rápido y llegar a ser terminal”, apuntó.

Por otra parte, la enfermedad renal crónica tiene cinco etapas: en las iniciales los pacientes comienzan a tener alteraciones, y en el quinto necesitan terapia sustitutiva, es decir, diálisis, hemodiálisis o trasplante de riñón. En México hay 52 mil personas en terapia sustitutiva, sin embargo se desconoce el número de quienes cursan de la etapa uno a la cuatro, “pero es enorme”, reveló.

También recalcó que este padecimiento, se acompaña de la disminución en la calidad de vida y la mortalidad prematura; desafortunadamente, las primeras etapas suelen ser asintomáticos.

La universitaria indicó que detener la progresión de esta enfermedad es uno de los desafíos, “estamos ante un problema grave, que se ha agudizado debido al envejecimiento, pues ahora vivimos más. En 1990 la enfermedad renal crónica ocupaba el lugar 16, y en 2013 tenía el segundo lugar. Es alarmante”, manifestó.

Por ello es importante tener un diagnóstico oportuno, “si a las personas las atendemos en los primeros estadios podemos tener detección temprana, pues las terapias sustitutivas son muy costosas” señaló.

En tanto, ella y su equipo trabajan en el desarrollo de una tira reactiva que se sumerge en la orina y en 15 minutos tienen el resultado.

Asimismo, detectaron un nuevo biomarcador en la orina de ratas: la proteína Serpina A3. “Al parecer, la Serpina A3 puede detectar mucho antes la enfermedad renal y podría ser útil en pacientes en estadio uno, en los que aún no es diagnosticada... podría ser una biopsia líquida en el futuro”, adelantó la científica a propósito del Día Mundial del Riñón, que se conmemora el próximo 12 de marzo.

Estos avances fueron desarrollados por la universitaria y sus colaboradores en la Unidad Periférica de Fisiología Molecular, que el Instituto de Investigaciones Biomédicas (IIBm) tiene dentro del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ).

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