En un movimiento que ha sacudido las estructuras de poder en Beijing, un tribunal militar de China impuso este jueves la pena de muerte con suspensión de dos años a dos exministros de Defensa: los generales Wei Fenghe y Li Shangfu. La sentencia, aunque extrema, incluye una prórroga que conmutará la ejecución por cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional tras cumplirse el plazo de dos años.
China gives two former defense ministers suspended death sentences for corruption amid continued purge of country's military https://t.co/jHo3bqgTqw pic.twitter.com/TcpmDKbCy6
— CNN (@CNN) May 7, 2026
Los condenados a pena capital
Wei y Li, ambos generales fueron piezas fundamentales en la modernización del Ejército Popular de Liberación (EPL), pero terminaron devorados por la misma maquinaria de control que ayudaron a construir:
- Wei Fenghe (72 años): Ministro de Defensa entre 2018 y 2023. Fue investigado por aceptar "enormes sumas de dinero y objetos de valor" a cambio de favores en nombramientos de personal.
- Li Shangfu (68 años): Sucesor de Wei, cuya gestión duró menos de ocho meses en 2023 antes de desaparecer de la vida pública. Se le halló culpable de soborno y de "no cumplir con sus responsabilidades políticas", buscando beneficios personales.
El alcance de la "limpieza" de Xi Jinping
Esta sentencia no es un hecho aislado, sino la culminación de una purga que ha alcanzado niveles históricos bajo el mando de Xi Jinping.
Según un reporte del CSIS (Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales), el 52% de los cargos de alto mando del ejército chino han sido purgados o están bajo investigación desde 2022.
La purga incluye a 36 generales y tenientes generales confirmados, además de otros 65 oficiales desaparecidos o bajo sospecha.
La editorial del diario oficial del ejército asegura que estas acciones buscan "eliminar influencias tóxicas" y asegurar la lealtad absoluta al presidente, aunque analistas externos sugieren que esto podría comprometer la capacidad operativa real de China en misiones complejas.
Eliminando a los rivales políticos
El propio Xi Jinping ha descrito este proceso como una "templanza revolucionaria" necesaria para fortalecer al ejército. Sin embargo, para los críticos internacionales, estas sentencias también funcionan como una herramienta para eliminar cualquier rastro de rivalidad política dentro de las fuerzas armadas, consolidando un poder unipersonal sin precedentes en la era moderna de China.
