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Pacientes del ISSSTE Chilpancingo temen colapso del edificio tras sismo en Guerrero

El sismo del 2 de enero fue el tiro de gracia: Con quirófanos dañados y grietas en los muros, médicos del ISSSTE en Chilpancingo atienden “bajo protesta” y pacientes reciben consulta en la calle.

Ir al médico para salvar la vida, pero temer perderla porque el techo podría caerse. Esa es la realidad en la Clínica-Hospital del ISSSTE en Chilpancingo, Guerrero, un edificio de más de 50 años que, tras el sismo del pasado 2 de enero , opera en condiciones de “terapia intensiva”.

El temblor terminó de fracturar lo que ya estaba roto. Hoy, los derechohabientes no esperan en salas cómodas, sino que hacen fila bajo galeras improvisadas y reciben consultas en módulos externos, mientras miran con desconfianza la estructura agrietada.

“El edificio ya está bien grietado": usuario del ISSSTE en Chilpancingo

Javier Baltazar, uno de los miles de usuarios afectados, resume el miedo colectivo que se respira en el lugar. No es solo la falta de medicinas, es la inestabilidad física del inmueble.

“Este edificio ya está bien deteriorado... cualquier rato, si hay otro temblor y uno adentro, puede pasar algún accidente muy fuerte. El edificio ya está bien grietado”, alertó.

La incertidumbre es total. Pacientes como Antonio Hernández llegan en ayunas desde temprano sin saber si los servicios básicos funcionan: "¿Hay laboratorios? ¿Hay rayos X? A veces venimos y resulta que no hay, y nos tenemos que regresar”.

Clínica está operando al 600% de su capacidad

La crisis no es solo estructural, es de saturación masiva. Rosembetl González, trabajador del ISSSTE, reveló cifras alarmantes que explican el caos:

  • Capacidad original: Diseñado para 35 mil derechohabientes.
  • Población actual: Atiende a más de 215 mil.

“La capacidad está rebasada como 6, 7 u 8 veces... pedimos que nos hagan caso para la realización de un hospital general con especialidades”, exigió el trabajador.

Médicos trabajan bajo protesta en Guerrero

El personal médico y administrativo ha colgado mantas anunciando que laboran “bajo protesta”. Y no es para menos: el sismo provocó la caída de plafones y daños severos en áreas críticas como quirófanos, laboratorios, rayos X y la azotea.

A pesar de que el hospital se cae a pedazos y atiende a 250 pacientes diarios en estas condiciones, la Dirección General del lugar no ha emitido respuesta. Mientras tanto, en Chilpancingo, curarse es un acto de fe... y de valentía.

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