Poco a poco estamos matando la selva que nos queda. En abril del año pasado, la tupida selva de Quintana Roo amaneció con una herida nueva: un tajo clandestino, irreversible, de 27 kilómetros de largo por 50 de ancho. Este desmonte pasa por encima del sistema de cavernas Sac Actún, la cueva explorada más grande del mundo y fuente vital de agua para toda la zona, incluyendo la ciudad de Tulum.
Bajo el pretexto de construir un “libramiento” para rodear Tulum, la Sedena taló miles de árboles. Sin embargo, para ambientalistas como José Urbina, la realidad es otra: “No es un libramiento. Es solamente para poner un camino dentro de la selva donde los propietarios puedan vender la tierra”.
A través de redes sociales, la organización @SelvameMX denunció que, tras realizar un recorrido en el trazo de lo que sería un “libramiento” a Tulum y que se encontraba clausurado por parte de la Profepa, se han llevado a cabo trabajos de forma ilegal.
— Azteca Noticias (@AztecaNoticias) April 1, 2026
El trazo de carretera… pic.twitter.com/6nx9xFy7L3
Una victoria que duró poco
Tras las duras protestas de activistas, la obra fue clausurada debido a que no contaba con cambio de uso de suelo ni con Manifestación de Impacto Ambiental (MIA). Parecía una victoria para el ecosistema, pero este año la historia dio un giro: al regresar al sitio, los sellos de clausura ya no estaban y las máquinas operan de nuevo.
“Ahí están trabajando otra vez, aunque hayamos probado que talaron ilegalmente”, denuncia Urbina. La razón detrás del levantamiento de la clausura resulta alarmante: se decidió continuar para “cumplirles la palabra” a los propietarios a quienes se les prometió un camino durante la construcción del Tren Maya.
Alerta Roja para Tulum
La exoneración de los permisos ambientales pone en riesgo tesoros arqueológicos y paleontológicos incalculables, pero sobre todo, el suministro de agua. Al interrumpir el flujo del acuífero para dar paso a desarrollos inmobiliarios, se está comprometiendo el futuro de la región.
“La gente de Tulum debería estar en este momento en alerta roja, porque si este camino sucede... están interrumpiendo el flujo del agua potable”, advierte el ambientalista. Mientras el concreto avanza sobre el sistema Sac Actún, queda una pregunta obligada: ¿Quién va a defender la selva cuando la ley se inclina hacia el negocio inmobiliario?