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Tianguis de Ozumba: Un viaje al mercado más grande y antiguo del Edomex

Gran oferta gastronómica, cultural, incluso venta de animales es lo que puedes encontrar en el tianguis de Ozumba, el más grande y antiguo del Edomex; este es una recorrido por él.

A las faldas del volcán Popocatépetl, donde las nubes suelen bajar a besar la tierra, se instala cada martes una tradición que se niega a morir: el tianguis de Ozumba. Este mercado es considerado el mercado más grande y antiguo del Estado de México (Edomex), este laberinto comercial se extiende por más de una decena de manzanas, ofreciendo un espectáculo de colores, olores y sonidos que atraen a compradores de todos los estados aledaños.

Semillas, saberes y el “Rey de Ozumba”

El recorrido por este mercado es una inmersión en la riqueza agrícola de la región. Aquí, los granos y semillas se venden todavía por “cuartillo, medio y puño”, como en el siglo pasado. Los comerciantes, como Moisés González y Pedro Vázquez, ofrecen tesoros locales como el ayocote y el frijol chino, productos que se cultivan en las tierras volcánicas a la redonda.

Aunque la lluvia se haga presente, el movimiento no se detiene. Los campesinos bajan de la sierra con sus cosechas de traspatio: desde plantas medicinales como el árnica morada y el té de monte, hasta el aguacate, el verdadero rey de la plaza. La frescura es tal que es común ver a las productoras limpiando habas, cilantro y epazote recolectados apenas unas horas antes.

Gastronomía y artesanía: De Puebla al corazón del Edomex

El tianguis de Ozumba es también un punto de encuentro artesanal. Alfareros como Paulino viajan desde Puebla para vender piezas trabajadas a mano, mientras que en la famosa “calle de los canastos”, Efrén ofrece artículos para charrería y petates.

La oferta gastronómica es otro pilar fundamental. Desde el obispo (un embutido típico mexiquense) y el pan de anís cocido en horno, hasta los exóticos tamales de pescado cocidos a la leña, los sabores de Ozumba son un imán para los paladares que buscan lo auténtico.

La Plaza de los Animales: El comercio que no se detiene

A unos kilómetros del centro del tianguis se encuentra la sección más impresionante para muchos: la plaza de los animales. En este espacio, el tiempo parece haberse detenido. Aquí se puede comprar desde una cabra de mil pesos hasta novillas de más de 300 kilogramos. Caballos, mulas, borregos y burros forman parte de este “mercado vivo” donde el trato directo y el regateo son la ley.

Ozumba no es solo un lugar de compra y venta; es un monumento a la diversidad y a la resistencia cultural de México. Con sus “bestiales precios” y su oferta infinita, este tianguis sigue siendo el corazón palpitante del comercio tradicional en el Estado de México.

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