La investigación por el tiroteo ocurrido dentro de una mezquita en San Diego tomó un nuevo giro luego de que autoridades localizaran mensajes de odio grabados en una de las armas utilizadas durante el ataque; además, agentes federales encontraron escritos con referencias raciales y más de 30 armas de fuego vinculadas con los dos adolescentes señalados como responsables de la agresión que dejó cinco muertos.
El ataque ocurrió el lunes dentro del Centro Islámico de Clairemont y ya es investigado por el FBI como un posible crimen de odio; autoridades estadounidenses confirmaron que los sospechosos compartían ideologías extremistas, mantenían contacto por internet y mostraban un “odio generalizado” contra distintas religiones y grupos raciales.
Mensajes raciales y escritos extremistas aparecen en la investigación
De acuerdo con reportes difundidos por autoridades federales, una de las armas utilizadas durante el ataque tenía grabado un mensaje de odio; además, investigadores encontraron documentos y escritos antiislámicos dentro de un vehículo relacionado con los sospechosos.
El agente especial del FBI, Mark Remily, explicó que los jóvenes mantenían ideas radicales y que los investigadores continúan analizando manifiestos, cartas y otros documentos hallados durante los cateos; aunque las autoridades evitaron revelar detalles completos del contenido, confirmaron que existe evidencia relacionada con discursos extremistas y supremacistas.
La policía también confirmó que uno de los adolescentes dejó una carta suicida donde hacía referencias sobre superioridad racial; mientras tanto, el FBI intenta determinar si los sospechosos planeaban otros ataques además del ocurrido dentro de la mezquita.
Hallan arsenal durante cateos vinculados al caso
Durante los operativos realizados tras el tiroteo, agentes aseguraron más de 30 armas de fuego y una ballesta en viviendas relacionadas con los adolescentes; según las autoridades, gran parte del arsenal estaba registrado a nombre de familiares de uno de los sospechosos.
La investigación también reveló que la madre de uno de los atacantes alertó previamente a la policía luego de notar la desaparición de su hijo, un vehículo familiar y varias armas almacenadas dentro de la vivienda; el aviso ocurrió apenas horas antes del ataque armado.
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Las autoridades detallaron que la mujer describió al joven como una persona con tendencias suicidas y aseguró que colaboró plenamente con los investigadores una vez ocurrido el tiroteo.
Comunidad musulmana ya había recibido amenazas
Mientras avanzan las investigaciones, integrantes del Centro Islámico de San Diego aseguraron que desde tiempo atrás habían recibido amenazas violentas; algunos fieles afirmaron que existía temor entre la comunidad debido al incremento de mensajes hostiles dirigidos contra la mezquita.
El ataque dejó tres personas asesinadas dentro del recinto religioso, entre ellas un guardia de seguridad que, según la policía, logró intervenir para evitar una tragedia todavía mayor; posteriormente, los dos sospechosos fueron encontrados muertos dentro de un vehículo localizado cerca de la zona.
FBI mantiene abierta investigación por crimen de odio
Aunque el FBI y autoridades locales continúan revisando pruebas y posibles conexiones digitales de los atacantes, el caso ya es considerado uno de los hechos de violencia religiosa más graves registrados recientemente en California.
Investigadores federales señalaron que todavía trabajan para determinar si la mezquita fue el objetivo específico del ataque o si los sospechosos tenían planes adicionales relacionados con otras comunidades religiosas o raciales.
