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Tres años de guerra civil en Sudán, te explicamos el origen del conflicto que ha provocado la mayor crisis humanitaria actual

Tres años, 14 millones de desplazados por una guerra civil. Sudán vive la peor crisis humanitaria del siglo.

Conflicto en Sudán
|Reuters

Este 15 de abril de 2026 se cumplen tres años desde el inicio de la guerra civil en Sudán, un conflicto que ha escalado de una lucha de poder interna a lo que expertos de la ONU y analistas internacionales definen como la peor catástrofe humanitaria y de derechos humanos del siglo XXI, superando en desplazados a cualquier otro conflicto activo.

¿Qué está ocurriendo? El estado actual del conflicto

La guerra, que enfrenta a las Fuerzas Armadas de Sudán (SAF), lideradas por el General Abdel Fattah al-Burhan, contra el grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), bajo el mando de "Hemedti", se encuentra en un punto de estancamiento militar. Tras 36 meses de combates, el país se ha fragmentado: el Ejército mantiene el control en el centro y el este (incluyendo Port Sudan), mientras que las FAR consolidan su dominio en la región occidental de Darfur y partes de la capital, Jartum.

Investigadores de la ONU han documentado atrocidades que podrían constituir crímenes de guerra y genocidio. El uso de drones de última tecnología ha intensificado la mortalidad; solo en el primer trimestre de 2026, estos ataques cobraron la vida de 700 civiles.

El origen de la guerra

El conflicto nació del colapso de una alianza militar que en 2019 y 2021 se unió para derrocar primero al dictador Omar al-Bashir y luego al gobierno de transición civil. Los protagonistas de este quiebre son el General Abdel Fattah al-Burhan, líder del ejército regular (SAF), y el General Mohamed Hamdan Dagalo, alias "Hemedti", quien comanda a las poderosas fuerzas paramilitares conocidas como FAR.

Mientras el ejército exigía una unificación rápida en dos años para absorber a la milicia, Hemedti —quien no deseaba perder su autonomía— buscaba extender el proceso por una década. Esta falta de consenso sobre quién tendría el mando final y el control del arsenal nacional transformó a los antiguos colaboradores en enemigos a muerte.

El objetivo de cada bando es el control económico de la nación. Sudán es uno de los mayores productores de oro en África y gran parte de estas minas están en manos de los paramilitares de Hemedti, lo que les otorga una chequera casi inagotable para financiar la guerra. Para ambos generales, la victoria es la única opción de supervivencia; saben que la derrota no solo significa perder el poder, sino enfrentar la justicia internacional por crímenes de lesa humanidad. En este escenario de "empate catastrófico", Al-Burhan mantiene la fuerza aérea y el reconocimiento oficial desde la costa, mientras Hemedti domina el terreno y los recursos minerales, dejando a la población civil atrapada en medio de una disputa por el dinero, la impunidad y el control total del Estado sudanés.

¿Cuántas víctimas hay?

  • Desplazamiento récord: 14 millones de personas (una cuarta parte de la población) han huido de sus hogares. Cerca de 4.4 millones han cruzado fronteras hacia Chad, Sudán del Sur y Egipto.
  • Mortalidad: Aunque la OMS estima 40,000 muertes, otras agencias y ONGs sitúan la cifra entre las 150,000 y 250,000 víctimas fatales debido a la violencia directa y las condiciones de inanición.
  • Arma de guerra: El abuso sexual sistemático contra mujeres y niñas se ha convertido en una marca distintiva del conflicto, especialmente en las zonas controladas por las FAR.

Una guerra que sale de las fronteras de Sudán

Sudán no es un conflicto aislado; es una "guerra civil internacionalizada" debido a su importancia geoestratégica en el Mar Rojo y el Sahel.

  • Intereses extranjeros: Emiratos Árabes Unidos ha sido señalado por apoyar a las FAR, mientras que Irán y Rusia han movido su respaldo hacia el Ejército de Sudán. La intención de Moscú de establecer una base naval en el Mar Rojo es un factor crítico en el tablero de influencias.
  • El factor China: El gigante asiático ha facilitado la reapertura de oleoductos clave para el flujo de hidrocarburos, fortaleciendo la economía de guerra del bando oficialista.

Crisis de salud y alimentos

Entre el 70% y el 80% de los centros de salud en las zonas de combate han dejado de funcionar. Sudán registra el 82% de las muertes globales por ataques a infraestructuras sanitarias. Paralelamente, la FAO reporta que 21 millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria aguda, con hambruna ya confirmada en múltiples estados debido a la destrucción de la agricultura en Gezira y Jartum.

El fin de la guerra se ve más lejano, influyen los conflictos en Medio Oriente

La reciente escalada de tensión entre Israel, Estados Unidos e Irán ha "eclipsado" la tragedia sudanesa. La atención mediática y la ayuda internacional han caído drásticamente: los recortes en la financiación de la ONU han provocado que solo se cubra el 25% de las necesidades básicas de los desplazados. Mientras los mediadores internacionales (E.U., Arabia Saudita, Egipto y EAU) intentan reactivar diálogos, ambos bandos siguen creyendo en una victoria militar, lo que aleja cualquier posibilidad de alto al fuego en el corto plazo.

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