La inseguridad y el abandono gubernamental asfixian a los comerciantes en el Estado de México (Edomex). En municipios vulnerables como Nextlalpan, Zumpango, Tultitlán, Cuautitlán y Tultepec, presuntos integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) impusieron un régimen de terror: venden “seguridad” a cambio de miles de pesos.
De la falta de autoridad se aprovecha el crimen organizado. Un presunto sicario a sueldo del cártel confesó a los micrófonos de Azteca Noticias su modus operandi, revelando cómo asumen el papel del Estado.
“Te acercas a un comercio y es más fácil que te digan que se cuidan de la policía a que se cuidan de la maña... Nosotros ofrecemos protección, limpiamos lo que el gobierno no puede”, relató el delincuente.
CJNG en el Edomex: “Protección” a través de amenazas
El criminal detalla que la cuota es obligatoria. Los extorsionadores operan con listas precisas que incluyen nombres, ubicación de los comercios y datos familiares. Si la víctima rechaza el trato, recurren a la intimidación con fotografías de personas asesinadas.
“Va a ser a fuerza, porque tú ya estás marcado y yo tengo que hacer mi trabajo”, sentenció el integrante del CJNG.
🚨 "Seguridad" criminal: El CJNG suplanta al Estado y extorsiona a comerciantes del Edomex.
— Azteca Noticias (@AztecaNoticias) March 12, 2026
En el #Edomex, la ausencia de autoridad ha permitido que presuntos integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación expandan un siniestro modelo de negocio: vender "protección" a… pic.twitter.com/vKvGcdlJHZ
El infierno de Maritza: Entre la policía y el cártel
Esta red criminal destruye el esfuerzo de familias enteras. Maritza logró el sueño de abrir una fonda de comida cerca del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA). Primero, sufrió el asedio de la policía local, que le exigía dinero ("cooperación") a cambio de vigilancia. A pesar de esos pagos irregulares, los ladrones abrieron su local en dos ocasiones.
Acto seguido, aparecieron los criminales. Se identificaron como miembros del CJNG y le exigieron tres mil pesos mensuales para “saltar por ella”. Cuando la economía de Maritza colapsó y ya no pudo liquidar la cuota, las advertencias se tornaron letales.
“Ya tenemos fotos de tus hijos, de tu nieta... me decían que mi hija está bien buena y que me mandarían videos de cuántos pasaron por ella”, recordó la víctima con lágrimas en los ojos. El miedo a encontrar a su familia sin vida la paralizó.

Al final, los delincuentes cumplieron una de sus amenazas: vaciaron por completo su local comercial y robaron desde las parrillas hasta los tanques de gas.
Hoy, las cifras arrojan que el Estado de México concentra el mayor número de unidades económicas del país, pero la delincuencia organizada arrasa con ellas. Ante la ausencia de un Estado de derecho, los dueños de negocios enfrentan una disyuntiva cruel: entregar su dinero a policías corruptos o ceder su patrimonio a los cárteles.