Brandon, hijo de Rubén, acusa a su tío de haberlo corrido de la casa como a un perro y asegura que su tío sólo habla de lo que le conviene, pues no dice nada del borracho de su primo. Brandon asegura que, aunque su tío se pasó de listo, lo perdona. Cabe mencionar que los especialistas de la clínica de emociones orientan a Brandon sobre los problemas legales que podrían enfrentar si los cachan en sus conductas cuestionables.