Kaori se niega a aceptar ayuda, pero la situación se complica cada vez más. Ahora enfrenta una deuda de 30 mil pesos, luego de convencer a su tía de ser su aval sin conocer el verdadero motivo del préstamo. Con el tiempo, se descubrió que el dinero fue utilizado para pagar sus inyecciones, lo que ha generado aún más preocupación y tensión en su entorno familiar.