Manuel asegura ser la enviada de los hombres, pues tiene a su esposa y ella acepta vivir con su amante. Además, le pide a sus hijos que entiendan que las decisiones en su casa las toma él. ¿Si su esposa y su amante no tienen problema en compartir casa, por qué sus hijos sí? Manuel se asume como honesto y revela que desde hace años no tiene intimidad con su esposa, dueña de la casa en la que viven. Además, Manuel cuenta cómo fue que le confesó a su esposa la relación que tiene con su amante, quien lo hace sentir vivo. Aunque, la suegra de Manuel podría interrumpir su sueño.