Miranda se dedica al hogar y, al fallecer su papá, le prometió vivir su duelo ayudando a los demás. Conoció a Ricardo afuera de un hospital donde ella entrega comida a la gente que espera por sus pacientes y se conmovió mucho al saber de su historia. Ahora, Miranda revela que al señor Ricardo lo tienen mendigando porque en su casa ya no lo quieren; la impresiona lo mal agradecidos que son sus familiares. Miranda advierte que quisiera tener de frente a alguien de la familia de Ricardo para decirles sus cosas; no entiende cómo no respetan a alguien que dio todo por ellos.