Así fue el inicio del primero de los dos conciertos que Bad Bunny ofreció este fin de semana en el Estadio Azteca, a cuyas afueras reinaba un caos sin precedente, debido a que miles de personas no pudieron entrar porque sus boletos no coincidían con los códigos de seguridad establecidos.
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Sin duda, el momento más sorprendente de la noche, fue cuando abordo de una plataforma voladora, en forma de palmera, el cantante, recorrió buena parte del Estadio.
Y cómo solo pocos pueden lograrlo, así fue el épico momento en que el puertorriqueño, silenció a los asistentes para posteriormente continuar con uno de sus más grandes éxitos del momento, Titi Me Preguntó.
Y, aunque aclaró que no era su intención incitar a los jóvenes a ingerir alcohol, finalmente su público no le perdonó el discurso y terminó por brindar con dos copas de vino.
Bad Bunny logró poner a bailar a sus miles de fans.
De pronto, hizo una pequeña pausa para obsequiar un tenis autografiado, por él mismo; como una especie de homenaje, incluyó luego el tema ‘Querida’ de Juan Gabriel, a lo que los asistentes correspondieron cantándole el 'Cielito Lindo'.
Por cierto, que, a cada asistente, le fue entregada una pulsera manipulada por tecnología computarizada, lo que hacía que el coloso de Santa Úrsula luciera así.
En el concierto del sábado, el boricua repitió la hazaña contando con diversos invitados en el escenario como Arcángel y Rauw Alejandro, y poniendo a bailar a su fanaticada sobre el escenario.
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Al final que es el considerado, ya uno de los artistas más icónicos de generación, se despidió del público mexicano ondeando nuestra bandera, luego de dos de los conciertos que, sin duda alguna, han sido de los más apoteósicos de su carrera.