La higiene de los pies es muy importante debido a que con el pasar del día se acumula sudor, humedad y bacterias que provocan el mal olor. Es por esto por lo que te vamos a contar la manera correcta de lavarlo y así también poder relajarte.
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Hay una rutina de lavado de pies diario que consiste en aplicar agua tibia, jabón y un secado cuidadoso entre los dedos. Es importante que lo realices con cuidado para prevenir el mal olor.
¿Cómo se deben lavar los pies correctamente?
Para quitar el mal olor de tus pies y relajarte pues tienes que hacer lo siguiente:
- Primero vas a llenar una tina con agua tibia, no debes estar muy caliente.
- Luego vas a remojar los pies entre 5 y 10 minutos.
- Toma un jabón suave y lava tus pies. Si tienes olor frecuente se recomienda usar un jabón antibacterial.
- Procura limpiar con cuidado entre los dedos y alrededor de las uñas.
- Después enjuaga y seca perfectamente con una toalla limpia, presta principal atención a los dedos.
- Coloca talco para pies o un antitranspirante si sudas mucho.
- Ponte calcetines limpios y deja que los zapatos se aireen antes de volver a usarlos.
El uso de agua tibia ayuda a que tus pies descansen como así también a retirar el sudor y suciedad. Ten en cuenta que la clave para eliminar el mal olor no es agregar limón, sino evitar la humedad por lo que debes cambiar diariamente los calcetines y alternar el uso de zapatos.

Evita el limón si tienes grietas, cortadas, irritación o piel sensible, porque puede arder y resecar. Si hay comezón, descamación o mal olor persistente, podría ser una infección por hongos.
¿Cuáles son los beneficios de este lavado?
Reduce el mal olor: este lavado te permite poder remover sudor, suciedad y las bacterias de la piel que son los causantes del mal olor.
Mejora la higiene diaria: lavar también entre los dedos disminuye la acumulación de humedad.
Da sensación de descanso: como mencionamos anteriormente, el agua tibia alivia de manera temporal la fatiga después de caminar o pasar varias horas de pie.
Apoya la prevención de infecciones superficiales: mantener los pies limpios y secos reduce las condiciones que favorecen bacterias y hongos.
