Empezar a meditar puede parecer una tarea difícil, por lo que expertos en la materia han compartido sus mejores consejos para triunfar en el arte de controlar nuestra atención sin perder la paciencia o la constancia en el intento.
La meditación es una de las prácticas más recomendadas por sus múltiples beneficios a la salud, tanto física como emocional, y la diferencia puede comenzar a sentirse desde que se es principiante si se practican los pasos adecuados.
Cómo empezar a meditar por primera vez
- Elegir un spot
Este es el primer paso y uno de los más importantes, ya que la persona debe elegir un lugar que le transmita paz y que le permita concentrarse en sí misma. Lo importante es estar cómodo y relajado, pero no tanto como para quedarse dormido.

- Poco tiempo, mucha constancia
No importa si las sesiones de meditación duran poco tiempo al principio, lo importante es que esos intentos o prácticas se sostengan a lo largo de los días. La constancia es la clave de la mejora a largo plazo. Las primeras veces bastará con 3 o 5 minutos.
- Técnica del ancla
Se realiza cerrando los ojos y centrando toda nuestra atención en la respiración. Sentir cómo entra y sale el aire de los pulmones y cada que se divaga volver a retomar las riendas del enfoque, ese regreso es el ejercicio que más adelante se convertirá en habilidad.

- Comprender el proceso
Una de las partes más importantes es no actuar como juez hacia uno mismo y permitirse fallar, lo importante será no renunciar y volver a intentarlo hasta que se vuelva más fácil.
Como consejo extra, se pueden emplear las grabaciones de meditaciones guiadas, comenzando por las que duran solo unos pocos minutos, para practicar y mejorar poco a poco las capacidades del control de la atención.

Este tipo de ejercicio físico y espiritual permite reducir el estrés y la ansiedad, además de que permite mejorar la concentración, mejorar la calidad del sueño y disminuir problemas de salud, como la presión arterial elevada.
