A la hora del maquillaje uno de los puntos en que se pone el foco es la mirada. La tendencia de este año es la naturalidad por lo que el delineado debe ser bien elegido para poder cumplir con este objetivo.
En la actualidad se está utilizando mucho el delineado invisible o también conocido como tightlining que es la mejor técnica para poder darle una transformación a los ojos sin que se note.
Uno de los beneficios de este delineado son que no deja una línea evidente sobre el párpado ya que se trabaja desde la raíz de las pestañas, creando una sensación de mayor densidad que realza la mirada sin que se note el maquillaje.
Además, al rellenar los espacios entre las pestañas, se logra un efecto óptico de mayor volumen. No es necesario aplicar rimmel para que tus pestañas se vean más oscuras, tupidas y definidas.
¿Cómo se logra el delineado invisible?
La idea básicamente consiste en un delineado que busca definir la mirada y aportar más volumen como densidad a las pestañas desde la raíz. Como su nombre lo indica, el delineado invisible es un delineado que no se ve, pero se notan los efectos.
Para poder realizarlo tienes que utilizar un delineador que pigmente bien la zona de la línea de agua y que no se transfiera. Luego hay que mantener el pulso y es de gran ayuda levantar un poco el párpado superior para tener mejor visión de la waterline. Mantén la mirada hacia abajo y comienza con trazos pequeños hasta completa toda la línea.
Cuando llegues al ángulo externo del ojo sigue por debajo de las pestañas y realiza una pequeña colita para que el ojo se vea más almendrado. Solo debes llegar a la esquina externa de forma sutil sin alargar demasiado. Finaliza con una buena capa de rimmel para potenciar el efecto de mirada más abierta y expresiva.
