El equilibrio y la agilidad son importantes para poder desarrollarse normalmente en la vida diaria. Es por esto que hay una rutina japonesa que contribuye a tu bienestar para que puedas coordinas la estabilidad del tronco con el control de las extremidades inferiores.
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Para determinar su eficacia es que se realizaron dos experimentos. En el primero de ellos se eligieron 17 hombres sanos, los investigadores compararon una fase de intervención con una fase de control mediante un diseño cruzado aleatorizado. Para el segundo experimento se utilizaron 22 participantes en donde se analizaron los cambios antes y después del programa usando sensores de aceleración colocados en cabeza, tórax, pelvis y piernas.
¿Cuál es la rutina japonesa para mejorar el equilibrio?
La rutina consiste en hacer una sesión diaria de unos 10 minutos. En esos momentos los ejercicios se hacían en posición supina e incluían activación abdominal, movimientos para vincular tronco y piernas y ejercicios de coordinación de las extremidades inferiores y los dedos de los pies.
Estos ejercicios lo que hacen es mejorar significativamente la flexión del tronco sentado, en el número de pasos del test lateral de agilidad y en algunas medidas de equilibrio estático cuando los participantes permanecían de pie con los pies juntos. Caso contrario ocurrió en las pruebas de fuerza o potencia donde no hubo un avance significativo.
Cuando se llevó a cabo el segundo experimento, los científicos se dieron cuenta que los participantes aumentaron el número de pasos laterales y redujeron la aceleración por paso en cabeza y tórax. Según estos investigadores, esto sugiere un movimiento más estable y eficiente durante tareas de equilibrio dinámico.

La conclusión es que las mejoras no se deben a un aumento de fuerza muscular, sino a que hubo un cambio de control neuromuscular y coordinación. También señalan que el hecho de realizar los ejercicios tumbado podría hacerlos especialmente seguros y de bajo impacto.
Algunos de los ejercicios que puedes realizar son:
- Puente de glúteos: para ello debes estar acostado boca arriba con las rodillas flexionadas y los pies apoyados. El ejercicio consiste en elevar la cadera lentamente y baja.
- Marcha acostado: en este caso te posicionas boca arriba, levantas una rodillas y luego la otra. Procura no despegar la zona lumbar del suelo.
- Bicicleta lenta: aquí tienes que mover las piernas como si pedalearas manteniendo el moviemiento controlado.
