Las cutículas resecas pueden hidratarse de manera sencilla con aceites específicos para uñas, cremas de manos y productos que ayuden a reforzar la barrera de la piel. La clave está en aplicarlos con regularidad y evitar arrancar o cortar la piel que se desprende, ya que las pequeñas grietas alrededor de las uñas pueden terminar en molestias o lesiones.
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Profesionales como Jin Soon Choi, manicurista y fundadora de JINsoon, han destacado la importancia de mantener las cutículas acondicionadas como parte de una rutina de cuidado de las uñas. La resequedad suele hacerse más evidente después del contacto frecuente con agua, jabón, detergentes, alcohol en gel o productos utilizados durante la manicura.
Por eso, además de aplicar un producto hidratante, conviene modificar algunos hábitos cotidianos. La American Academy of Dermatology (AAD) también recomienda hidratar las manos con frecuencia, especialmente después de lavarlas, para ayudar a conservar la función protectora de la piel.
¿Cómo hidratar las cutículas resecas correctamente?
Una de las formas más prácticas de cuidar las cutículas es aplicar un aceite específico para esta zona y masajear suavemente durante unos segundos. Ingredientes como jojoba, almendras dulces, vitamina E o aceites vegetales pueden formar parte de estos productos.
La manicurista Betina Goldstein, conocida por su trabajo editorial y de belleza, también ha popularizado el uso de aceites para mantener las uñas y la piel que las rodea acondicionadas. Una rutina sencilla puede incluir:
- Aceite para cutículas: aplicar una pequeña cantidad sobre la base de cada uña y masajear la zona.
- Crema de manos: extenderla también alrededor de las uñas, especialmente después de lavarse las manos.
- Aplicación nocturna: aprovechar antes de dormir para utilizar una crema más nutritiva o aceite, ya que permanecerá varias horas sobre la piel.
- Masaje suave: realizar movimientos circulares sin tirar de las pieles levantadas.
- Hidratación constante: repetir el cuidado varias veces durante el día cuando las manos estén expuestas a frío, agua o productos de limpieza.
La American Academy of Dermatology señala que las cremas y ungüentos suelen ser más eficaces que las lociones para combatir la piel muy seca. Ingredientes como aceite mineral, ceramidas o ácido hialurónico pueden formar parte de productos destinados a reforzar la hidratación.
¿Cómo evitar que las cutículas se resequen y se lastimen?
Además de hidratar, es importante evitar algunas prácticas que pueden debilitar la piel alrededor de las uñas. Marian Newman, reconocida educadora y autora especializada en manicura profesional, ha insistido en la importancia de trabajar las uñas y las cutículas con técnicas cuidadosas y sin provocar traumatismos innecesarios.
Estos son los hábitos que pueden ayudar a proteger las manos:
- No arrancar las pieles: tirar de un padrastro o de una cutícula levantada puede generar una herida.
- No cortar la cutícula en exceso: esta piel forma parte de la barrera que protege la zona donde comienza la uña.
- Usar guantes al limpiar: detergentes y productos químicos pueden aumentar la sequedad de las manos.
- Reducir el contacto prolongado con agua: permanecer mucho tiempo con las manos húmedas puede favorecer la irritación.
- Secar sin frotar: después de lavarse, conviene secar las manos suavemente y aplicar crema.
- Cuidar la manicura: limas, removedores y herramientas deben utilizarse correctamente para evitar lesiones en la piel.
Una cutícula cuidada no necesita estar completamente eliminada: su función principal es actuar como una barrera protectora alrededor de la uña. Por eso, mantenerla flexible e hidratada es más importante que retirarla por completo.
