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Cómo limpiar el trapeador con bicarbonato y en solo 20 minutos para que no deje rastros en el piso

Un remojo con bicarbonato de sodio puede ayudar a desprender residuos y malos olores acumulados en las fibras del trapeador. Esta es la manera de hacerlo.

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Limpiar el trapeador con bicarbonato de sodio y agua tibia durante 20 minutos puede ayudar a eliminar parte de la suciedad, los restos de productos de limpieza y los olores que quedan atrapados en sus fibras. Para evitar que vuelva a dejar rastros sobre el piso, el procedimiento debe completarse con un enjuague abundante y un secado adecuado.

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Un trapeador que se utiliza con frecuencia puede acumular polvo, grasa, detergente y materia orgánica. Cuando estos residuos permanecen en las fibras, pueden volver a depositarse sobre el suelo durante el siguiente lavado y provocar vetas, manchas o una apariencia opaca.

¿Cómo limpiar el trapeador con bicarbonato de sodio en solo 20 minutos?

El bicarbonato de sodio es una sustancia alcalina que puede ayudar a desprender determinados residuos y a reducir olores. Pero no debe considerarse un desinfectante universal.

  1. Prepara la solución: llena una cubeta con agua tibia suficiente para cubrir las fibras del trapeador y agrega aproximadamente media taza de bicarbonato de sodio.
  2. Sumerge el trapeador: coloca el cabezal dentro de la mezcla y asegúrate de que las fibras queden completamente cubiertas.
  3. Deja actuar 20 minutos: durante este tiempo, el bicarbonato permanecerá en contacto con los residuos acumulados.
  4. Frota las fibras: mueve y aprieta suavemente el cabezal para ayudar a desprender la suciedad.
  5. Enjuaga con abundante agua: utiliza agua limpia varias veces hasta eliminar los restos de bicarbonato y cualquier suciedad visible.
  6. Escurre y seca: elimina el exceso de agua y deja el trapeador en un sitio ventilado hasta que esté completamente seco.

El American Cleaning Institute destaca la importancia de limpiar y secar correctamente los implementos reutilizables. Guardar un trapeador húmedo dentro de una cubeta o en un espacio cerrado puede favorecer los malos olores y la proliferación de microorganismos.

Un trapeador limpio ayuda a evitar marcas en el piso

Un trapeador puede dejar rastros cuando sus fibras contienen detergente, grasa, polvo o suciedad acumulada que posteriormente vuelve a distribuirse sobre el suelo. Por eso, si después de trapear aparecen vetas o una película opaca, conviene revisar tanto el producto utilizado como el estado del propio utensilio.

Para mantenerlo en mejores condiciones, también es recomendable seguir estos pasos:

  • Enjuagarlo después de cada uso: así se evita que los residuos permanezcan atrapados durante días.
  • No excederse con el detergente: una cantidad mayor de producto puede dejar residuos sobre determinadas superficies.
  • Secarlo completamente: la ventilación ayuda a reducir la humedad que permanece entre las fibras.
  • Lavar el cabezal con frecuencia: especialmente si se utiliza para limpiar áreas con mucha suciedad.
  • Usar productos adecuados para cada piso: las necesidades de un suelo cerámico no son necesariamente las mismas que las de madera, piedra natural u otros materiales.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) diferencian entre limpieza y desinfección. La primera elimina suciedad, impurezas y parte de los microorganismos mediante métodos físicos, mientras que la segunda requiere productos específicamente destinados a reducir determinados microorganismos.

Por ello, el bicarbonato puede formar parte de una rutina para limpiar y desodorizar el trapeador. Pero no reemplaza un desinfectante cuando este sea necesario. Tampoco se recomienda mezclarlo de manera improvisada con otros productos químicos.

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