Cuando surge un compromiso después del trabajo o una salida de último momento, no siempre hay tiempo para hacer una rutina de maquillaje completa. Sin embargo, con algunos cambios puntuales es posible conseguir un resultado más marcado y apropiado para la noche.
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La idea es aprovechar la base del look que ya tienes y sumar intensidad en las zonas que más destacan del rostro. Unos pocos minutos frente al espejo pueden ser suficientes para darle una apariencia diferente y más elegante.
¿Cómo pasar de un maquillaje de día a noche en pocos pasos?
Pasar de un maquillaje de día a uno de noche no requiere comenzar desde cero. Para intensificar la mirada, puedes sumar una sombra más oscura sobre la que ya llevas y difuminarla hacia el exterior. También puedes reforzar el delineado para conseguir un efecto más definido.
Las máscaras de pestañas es otro recurso sencillo para trasformar el look. Aplica una nueva capa, especialmente en las pestañas superiores, para conseguir mayor volumen e intensidad.
También puedes reforzar el rubor para devolver dimensión al rostro y darle un aspecto más elaborado. Es importante aplicar poca cantidad y difuminarla bien para evitar que el maquillaje se vea demasiado cargado.
Uno de los cambios más rápidos está en los labios. Reemplaza el tono utilizado durante el día por uno más intenso, como rojo, bordó o nude profundo, según el estilo que quieras conseguir.
Por último, añade un toque de iluminador en los pómulos, el puente de la nariz y el arco de Cupido. Este paso aporta luminosidad y ayuda a conseguir un acabado más sofisticado para la noche.
Con estos pequeños retoques puedes trasformar tu maquillaje cotidiano en pocos minutos, sin necesidad de retirar la base ni empezar nuevamente toda la rutina. así, podrás lograr un look renovado y listo para cualquier plan nocturno.
