Una pregunta común que muchas personas se hacen, incluso en plataformas y foros como Quora y Reddit, es: ¿por qué a algunas personas no les gustan los abrazos? Para algunos, la incomodidad es tan intensa que prefieren evitarlos o rechazarlos por completo. Desde la psicología, este comportamiento suele tener una razón profunda ligada, en muchos casos, a la crianza.
Según un informe publicado por La Vanguardia, ciertas experiencias durante la infancia pueden influir en el rechazo al contacto físico, como los abrazos. Por ejemplo, si creciste en un entorno familiar donde el afecto físico era escaso o inexistente, es natural que al llegar a la adultez prefieras mantener distancia y no vincularte a través del tacto. A esto se suman factores biológicos y culturales que también juegan un papel importante . ¿Cuáles son?
Existen sociedades donde el contacto físico amistoso no es común y se prioriza el espacio personal y la privacidad como forma de respeto.

De acuerdo con Psychology Today, aspectos como la ansiedad social y la falta de confianza en uno mismo también están relacionados con esta incomodidad. Otra razón puede ser la germofobia: el miedo a los gérmenes y al contacto con otros cuerpos, lo que lleva a evitar cualquier tipo de acercamiento físico.
Cómo puedes aprender a abrazar a otras personas
Aprender a dar y recibir abrazos es posible, pero debe ser un proceso gradual y respetuoso contigo mismo. El primer paso es reconocer tus límites, entender tu espacio personal y aceptarte tal como eres en este momento, incluso si estás en pareja. A partir de ahí, puedes empezar con pequeños gestos de cercanía: un saludo más próximo, un contacto breve o un abrazo corto con personas de confianza.
Sin embargo, cuando el rechazo al contacto físico viene acompañado de ansiedad, incomodidad intensa o recuerdos difíciles, la terapia psicológica puede ser una gran aliada. Un psicólogo puede ayudarte a identificar el origen emocional de esta resistencia, trabajar experiencias del pasado y desarrollar herramientas para relacionarte de forma más segura y cómoda con los demás.
Beneficios de dar abrazos
Dar abrazos tiene beneficios que han sido estudiados por expertos durante años. Un informe de Psychology Today señala que al abrazar, el cuerpo libera oxitocina, un neurotransmisor asociado con la creación de vínculos sociales, la confianza y la generosidad. Además, el contacto físico con amigos y seres queridos ayuda a reducir el estrés, fortalecer el sistema inmunológico y mantener una actitud más positiva frente a la vida.
