José sorprendió a todos al contar que hace aproximadamente siete años, lo que parecía una jornada normal esquiando, terminó convirtiéndose en uno de los momentos más difíciles de su vida. Un accidente severo le provocó que literalmente se partiera el rostro, dejando en grave estado todo su lado derecho, provocando daños que requirieron reconstrucción total. José reconoce que la escena parece sacada de una película, pues los servicios de rescate tuvieron que auxiliarlo recibiendo los peores diagnósticos sobre su futuro, pero demostrando que con perseverancia todo es posible.
El diagnóstico médico sobre el terrible accidente que transformó la vida de José
El atleta y ahora pilar de la escuadra azul de la novena temporada de Exatlón México, relató que los médicos fueron claros al señalar que del lado derecho de su rostro no había huesos que construir, por lo que fue necesario colocar ocho clavos y reconstruir medio rostro con malla. José señala que los pronósticos no eran alentadores; los médicos advirtieron que la posibilidad de no recuperar la movilidad ni la sensación era muy altas, e incluso señalaron que su forma de hablar quedaría afectada de manera permanente.
La recuperación de José, más difícil de su vida tras el terrible accidente
El atleta señala que lo peor vino después, ya que a lo largo de ocho meses tuvo que enfrentar terapias que marcaron su rutina, advirtiendo que al principio la frustración y la depresión se apoderaron de él. Hablar con el labio caído, no sentir parte del rostro y enfrentar el miedo constante de haber perdido para siempre su calidad de vida fueron golpes emocionales profundos. No obstante, fue gracias a esa tragedia que José generó una gran resiliencia que lo acompaña hasta el día de hoy.
No rendirse cuando todo parece perdido
José comenta que, a pesar del diagnóstico negativo sobre su salud, él no aceptó esa realidad. Gracias a la disciplina, a la constancia y a una mentalidad fuerte, el atleta decidió trabajar en sus terapias y gesticulaciones faciales, logrando contra todo pronóstico médico una recuperación sorprendente en su movilidad y sensibilidad y sobre todo en la confianza en sí mismo.
Una lección que trasciende el accidente
José reconoce que al día de hoy ese episodio lo recuerda como la etapa más difícil de su vida, pero también como la que le permitió forjar un carácter sobresaliente. La dura experiencia le enseñó que rendirse no es una opción, incluso cuando todo parece ir en contra. El duro accidente que sufrió no solo le reconstruyó su rostro, también fortaleció su mente y su espíritu, convirtiéndose en una prueba de que la resiliencia puede cambiar cualquier destino.
