El paso de Adrián por Exatlón México estuvo marcado por el aprendizaje y la transformación personal, pues aseguró que llegó siendo una persona distinta y se va con crecimiento tanto dentro como fuera de las pistas, dejando un mensaje claro tanto a sus compañeras como a los televidentes: “jamás rendirse”.
El atleta reveló que uno de los momentos más duros fue a partir de la décima carrera, cuando el cansancio físico ya no daba tregua, pero aun así decidió correr con el corazón, demostrando que su mayor fortaleza fue la capacidad de adaptarse y darlo todo hasta el final. Adrián afirmó que el cariño permanece y que Exatlón México no termina aquí, ya que esta experiencia la prepara para enfrentar el futuro como una mejor persona, agradeciendo profundamente a quienes la apoyaron y al Equipo Rojo que siempre creyó en él.