Es un hecho que cualquier accesorio de oro eleva totalmente un look, ya sea que vistas de forma sencilla o simplemente salgas a dar un paseo casual por la ciudad. Sin embargo, ese impacto visual depende directamente del mantenimiento de la pieza. Según Alex Klaes y Emily Hill, cofundadores de AL&EM Jewelry en Charleston, Carolina del Sur, mantener las piezas impecables es vital por dos razones fundamentales.
¿Por qué limpiar el oro es tan importante?
En primer lugar, está la física del oro: “El oro finamente pulido tiene un acabado brillante como un espejo que reluce y capta la luz como ningún otro material”, explica Klaes. “Cuando el oro entra en contacto con los aceites naturales de nuestra piel, pierde brillo, de la misma forma que las huellas dactilares empañan un espejo”.
En segundo lugar, la higiene juega un papel crucial. La acumulación de mugre y suciedad no solo opaca el metal, sino que puede convertirse en un foco bacteriano. “Esto puede causar irritación e inflamación de la piel, especialmente en los piercings de las orejas”.
¿Cómo limpiar el oro con ingredientes caseros?
- Jabón para platos: Actúa como el desengrasante ideal para eliminar aceites corporales y restos de cosméticos.
- Agua tibia: El solvente suave perfecto para desprender la suciedad adherida sin comprometer la integridad del metal.
- Tazón pequeño: Para realizar un remojo controlado y evitar accidentes.
- Cepillo de dientes: Fundamental para alcanzar rincones difíciles y garras de sujeción sin rayar la superficie del oro.
- Paño de algodón: Para un secado delicado que prevenga las antiestéticas manchas de agua.
Paso a paso para limpiar el oro como un experto
- Una regla de oro: nunca limpie sus joyas directamente sobre el fregadero; un resbalón accidental podría enviarlas por el desagüe. Llene el tazón con agua tibia y unas gotas de jabón desengrasante. Sumerja sus piezas y déjalas reposar de 10 a 15 minutos para que la suciedad se ablande.
- Tome el cepillo de dientes suave y frote con extrema delicadeza. Preste especial atención a los cierres, las garras que sostienen piedras preciosas y la parte posterior de los pendientes, que es donde más se acumula el residuo orgánico y el polvo.
- Pase las piezas por un segundo recipiente con agua limpia para eliminar cualquier resto de jabón.
- Utilice el paño de algodón limpio para secar cada pieza con toques suaves.
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