La manera en la que una persona trata a los animales suele ser un claro reflejo de carácter y personalidad, según la psicología. De acuerdo con la Dra. Mary McNaughton-Cassill, profesora de Psicología Clínica en la Universidad de Texas, en San Antonio, “la forma en que tratamos a los animales ha sido durante mucho tiempo un indicador de la calidad de nuestro carácter”. Esto se debe a que la relación con estos pequeños seres involucra diversos factores, como la sensibilidad y empatía.
También te puede interesar: Karen Horney, psicoanalista alemana: ‘Si quieres estar orgulloso de ti mismo, haz esto’
Por ejemplo, las personas con un diagnóstico de trastorno de personalidad antisocial (TPA), por lo regular, carecen de empatía; por lo que es altamente probable que no les moleste el maltrato animal. “Si queremos juzgar cómo nos trataría una pareja, debemos observar cómo trata a los animales”, explica la experta.
En este sentido, la Dra. McNaughton-Cassill hace énfasis en cómo un buen vínculo con los animales puede convertirse en una gran herramienta para reducir la soledad y el estrés, así como enfrentar la desconexión emocional que muchas personas enfrentan en su día a día. Y es que, los animales promueven rutinas saludables y un amplio sentido de pertenencia, además de ser un gran apoyo en momentos en los que el ser humano puede sentirse vulnerable.
“Si queremos reducir la soledad en los jóvenes y los ancianos, debemos asegurarnos de que tengan acceso a la interacción con animales. En aeropuertos y universidades, acariciar animales reduce el estrés. En residencias de ancianos, cuidar animales proporciona a las personas un sentido de propósito. Saber que alguien nos espera en casa nos motiva a estar allí”, explica la experta en psicología.

Los animales también sienten esa conexión
La conexión con los animales no es unilateral. Según la Dra. McNaughton-Cassill, diversos estudios demuestran que algunas mascotas, especialmente los perros, pueden llegar a experimentar un aumento de oxitocina al desarrollar un vínculo afectivo profundo con sus dueños. Por ello, manifiestan entusiasmo cuando uno vuelve a casa y sienten angustia y tristeza cuando la persona con la que suelen convivir no está.
Cabe mencionar que este tipo de respuesta emocional no sólo se limita a mascotas como perros o gatos, pues animales como aves, conejos o incluso algunos reptiles son capaces de reconocer y responder al contacto humano. Y tú, ¿lo sabías?
