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Los psicólogos coinciden: “Solemos hacer a los niños lo mismo que nos hicieron nuestros padres”

Según la psicología, debemos de cuestionar nuestro pasado para criar de mejor manera a nuestros hijos en lo que es un proceso de aprendizaje.

Psicología para la crianza
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La manera en que criamos a nuestros hijos es de suma importancia para el camino que estos tengan en su vida, por ello conforme pasan los años más se habla sobre el cómo hemos vivido la infancia nosotros mismos y lejos de abrir un debate, este tema se presta para una reflexión.

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La crianza es un proceso que comienza desde los mismos padres y la sinceridad sobre los aciertos y errores que hemos tenido, lejos de cargar con culpas a los hijos, lo que invita a sanar heridas de nuestra propia infancia, por ello la terapeuta Yvonne Laborda asegura que hay que prestar atención pues muchas veces “solemos hacer a los niños lo mismo que nos hicieron”, cayendo en la repetición de patrones.

Al cuestionar las experiencias que hemos vivido es normal que lleguemos a una pregunta muy importante, ¿Cómo lograr un modelo de cuidado que me vincule con mis hijos? Ante este tipo de interrogantes, los expertos señalan que es importante abrir espacios de reflexión que permitan la comprensión de lo que nuestros hijos necesitan, pues también es importante entender que en caso de tener más de un hijo, cada uno tiene necesidades distintas, siendo que cada uno es completamente único.

Psicología y mis hijos
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La crianza consciente inicia desde la reflexión del adulto y sigue hasta las necesidades de los hijos

Fue en el año 2010 cuando la terapeuta humanista, profesora y escritora Yvonne Laborda refirió sobre “criar con conciencia”, práctica que ha promovida desde hace más de 30 años, con la cuál busca cambiar la manera en que se aborda la educación y el cuidado, por lo que ha dicho lo siguiente: “Necesitamos un mundo libre de castigos, amenazas, gritos, órdenes, violencia, abuso. Necesitamos amarnos más y mejor. Necesitamos más padres, madres y docentes conscientes, que puedan compartir este conocimiento, este sentir, esta conexión y este amor incondicional”.

Partiendo de este tipo de prácticas, es importante partir sin culpar a los menores sobre nuestros errores, así como sanar las heridas que pudiéramos tener desde la infancia para no replicar conductas y acciones negativas, cuestionando así el pasado.

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