Rosario no quiere que su hijo entre en depresión como hace seis años. Le pide que se valore y que entienda que Erick no lo quiere. A Rosario le duele en el alma ver a su hijo ilusionado y mal correspondido. Sin embargo, Rosario no entiende por qué Erick se hace el desentendido, si se daban a desar sólo con la mirada cuando eran pequeños.