En un hecho histórico para los familiares de las 228 víctimas tras el desplome de un avión en el año 2009, la justicia francesa encontró culpables de homicidio corporativo a Airbus, el fabricante de la aeronave, y a Air France, la aerolínea que operaba el vuelo.
El desastre ocurrió el 1 de junio de 2009, cuando el vuelo AF447 que cubría la ruta Río de Janeiro-París desapareció de los radares cuando sobrevolaba el océano Atlántico. Por más de tres minutos el avión descendió sin que la tripulación lograra detectar el problema.
Las cajas negras, que graban datos y voz de la cabina de pilotos, no pudieron ser recuperadas hasta dos años después, tras una intensa búsqueda en el fondo del mar.
Las fallas técnicas de Airbus y Air France que provocaron la tragedia
En 2012, la Oficina de Investigación y Análisis para la Seguridad de la Aviación Civil (BEA, por sus siglas en francés) concluyó que la tripulación del avión provocó la pérdida de sustentación, al reducir la presión de las alas para mantenerse en el aire, debido a un manejo inadecuado de un problema relacionado con sensores Pitot congelados.
Los sensores Pitot sirven para medir la velocidad a la que viaja el avión. No obstante, en este avión, los sensores se bloquearon parcialmente y ello generó lecturas incoherentes de velocidad.
¿Qué determinó la justicia francesa sobre el accidente del vuelo AF447?
La fiscalía francesa centró su atención en las deficiencias, tanto de Airbus como de Air France, entre las cuales estaban una formación deficiente y la falta de seguimiento de incidentes anteriores.
Tras la solicitud de la fiscalía durante el juicio, que duró ocho semanas, el tribunal ordenó hoy 21 de mayo de 2026 a las empresas pagar la multa máxima por homicidio corporativo, fijada en 225 mil euros (4 millones 526 mil pesos mexicanos) a cada una.
Cabe recordar que en el año 2023, un tribunal de primera instancia había absuelto a las dos empresas, las cuales han negado reiteradamente los cargos.
La reacción de los familiares ante las multas económicas a las empresas
Las multas máximas, que equivalen a apenas unos minutos de los ingresos de cada empresa, han sido ampliamente consideradas como una sanción simbólica. Sin embargo, grupos de familiares de las víctimas han afirmado que una condena representaría un reconocimiento de su difícil situación.
Los abogados franceses han pronosticado nuevas apelaciones ante el tribunal supremo del país, lo que podría alargar el proceso durante años y prolongar el calvario para los familiares.
