Una constante en los regímenes de izquierda es su desdén por el mantenimiento de la infraestructura, lo que en no pocas ocasiones ha terminado en accidentes. Así pasó en los trenes de España, en trenes y refinerías de México y ahora habitantes en las cercanías de una refinería en Venezuela están preocupados por las condiciones en las que opera el complejo de Paraguaná, al noroeste del país sudamericano.
Las refinerías de Amuay y Cardón, en el Centro de Refinación de Paraguaná, alguna vez fueron consideradas las más grandes del mundo. Aunque siguen en el segundo lugar, su infraestructura está deteriorada, a pesar de que Venezuela tiene una de las mayores reservas de petróleo en el planeta.
El deterioro del Centro de Refinación de Paraguaná y el temor de los vecinos
Para Nailany Zambrano, quien cocina para su familia y trabaja en un centro comercial cercano, el riesgo es tangible. Relató que en días recientes percibió olor a humo al regresar del trabajo y que un conocido le dijo que algo había explotado en la zona.
“Es peligroso en el sentido de que puede explotar porque en aquellos días hubo un incendio allí. (...) Sí, vivimos tranquilos porque llevamos tiempo viviendo aquí, pero con miedo a que explote porque nadie sabe qué podría pasar, ya que esa refinería está muy abandonada”, relató a la agencia de noticias Reuters.
El temor no es nuevo: en 2012, una acumulación de gases en Amuay causó una explosión que dejó 55 muertos y destruyó barrios cercanos. Hoy, la infraestructura deteriorada vuelve a generar inquietud entre quienes habitan junto a la refinería.
Impacto ambiental: derrames de petróleo golpean a la economía local
El desgaste industrial también afecta la economía local. El pescador José Paz señaló que los derrames de petróleo han ahuyentado a los peces y reducido drásticamente la pesca. “La situación nos está afectando mucho… el producto se derrama en el golfo, tenemos ese problema. La pesca ha bajado tanto. No sabemos qué hacer”, afirmó Paz.
Promesas de inversión extranjera: ¿cuándo se recuperará la producción petrolera?
Pese a la frustración, hay quienes mantienen la esperanza en las promesas de inversión extranjera y en trabajos de mantenimiento que, según el régimen, buscan recuperar capacidad de producción.
Marva Hidalgo, vecina de Amuay, dijo que la llegada de ayuda internacional y la posible reactivación de la refinería generaron expectativas: “Se dice que va a producir más, que va a haber dinero, que habrá trabajo… uno se pone contento.” Pero Hidalgo también cuestionó los plazos: “Dicen que se va a arreglar, ¿pero cuándo? Uno espera y espera.”
Venezuela, que en la década de 1970 llegó a extraer hasta 3.5 millones de barriles diarios, produce ahora una fracción de ese potencial.
