En el mismo punto donde la tragedia interrumpió la fiesta del Festival de las Velas el pasado 1 de noviembre, hoy se erige un símbolo de memoria y resistencia. La presidenta municipal de Uruapan, Grecia Quiroz, regresó a la Plaza Morelos para develar una placa en honor a su esposo y antecesor político, el exalcalde Carlos Manzo.
El acto, cargado de simbolismo y custodiado por un dispositivo de seguridad, no solo buscó recordar al hombre, sino reivindicar el movimiento que encabezó.
"El día de hoy, al término de la misa nos dirigimos hacia la plaza Morelos, justo en el lugar donde Carlos estuvo por última vez, y esto para develar una placa y un sombrero de mármol que con mucho cariño la familia corza realizó", redactó Grecia Quiroz en su cuenta oficial de Facebook.
El sombrero de mármol: Símbolo de identidad
Lo que más llamó la atención del memorial no fue solo la placa con el nombre del edil caído, sino el objeto que la corona: un sombrero tallado en mármol. Este elemento, donado por un ciudadano anónimo, hace una referencia directa al "Movimiento del Sombrero", el sello distintivo con el que Carlos Manzo construyó su carrera política y su cercanía con la gente. Bajo la escultura, una consigna resume la postura de la actual administración y de la familia doliente: "Ni un paso atrás".
Acompañada de sus hijos, quienes sostenían rosas blancas, y rodeada de simpatizantes que no dejaron de corear el nombre del exalcalde, Grecia Quiroz tomó la palabra. Con la voz firme, dejó claro que el asesinato no borró el legado político de Manzo.
"El nombre de Carlos Manzo se va a seguir escuchando por mucho tiempo", sentenció la alcaldesa, en un mensaje que resonó tanto como promesa a sus seguidores como advertencia a quienes buscaron silenciarlo.
Asesinato de Carlos Manzo cumple tres meses
El homenaje cobra doble relevancia por el sitio. Fue ahí, en pleno corazón de Uruapan, donde el 1 de noviembre, entre el cempasúchil y las velas de la Noche de Muertos , Carlos Manzo fue víctima del atentado que le quitó la vida. Regresar a la escena del crimen para convertirla en un sitio de honor marca la pauta de la nueva administración: gobernar desde la memoria y sin ceder ante el miedo.
