El crimen organizado latinoamericano, liderado por el narcotráfico mexicano, ha establecido rutas de tráfico de droga a través de África para abastecer al mercado europeo. Con el apoyo de grupos yihadistas y gobiernos corruptos. Los cárteles han tomado control de extensas zonas costeras en África Occidental.
La región del Sahel, conocida por su alto índice de terrorismo, se ha convertido en un corredor clave para el narcotráfico. Las cifras de incautaciones reflejan este crecimiento: de un promedio de 13 kilos anuales entre 2013 y 2020, se pasó a casi tonelada y media solo en 2022, año en que las juntas militares de estos países dejaron de publicar auditorías nacionales.
El Cártel Jalisco Nueva Generación y el Cártel de Sinaloa ya operan laboratorios de metanfetaminas en la región.