Decenas de familias en La Habana, Cuba, tuvieron que salir a las calles con cubetas, mangueras y carretillas para recolectar agua de pipas. La falta de suministro se agravó porque la red eléctrica, esencial para el bombeo, falló con inestabilidad constante, lo que generó apagones. Este fin de semana expuso de nuevo la precariedad convertida en rutina diaria para los cubanos.
La Habana sin agua ni luz: El impacto del colapso eléctrico nacional
Lázaro Noblet, residente de La Habana, explicó la situación: “Esta zona está teniendo problemas de agua. La gente está acarreando agua y esperando el camión cisterna, pero hemos oído que se debe a la escasez de petróleo”.
Documental Cuba Agoniza, el colapso total de una isla hundida en la miseria
Díaz-Canel rechaza exigencias de Trump y activa plan de defensa militar
Un colapso nacional del sistema eléctrico provocó un apagón masivo, el segundo en menos de una semana. Millones quedaron sin luz y el acceso a servicios básicos se deterioró aún más. El discurso oficial culpó a un enemigo externo.
Miguel Díaz-Canel, dictador de Cuba, rechazó negociar cambios políticos con Donald Trump, en medio de presiones de Estados Unidos para su salida en beneficio de la sociedad cubana. El líder cubano declaró: “Hemos desatado un plan de preparación para elevar la disposición para la defensa de nuestro pueblo e interés de la Guerra de todo el pueblo”.
Mientras tanto, el régimen recibió y exhibió a activistas que se hospedaron en hoteles, completamente alejados de la realidad de millones de cubanos.
Cuba es un país de simulaciones | Ni Patria Ni Vida
“Seguimos resistiendo": Testimonios de la crisis en las calles de Cuba
La crisis energética generó apagones de horas o días, alimentos echados a perder y transporte casi inexistente. La frustración creció entre los ciudadanos, atrapados en una vida estancada sin expectativas de mejora.
Bruno Hurtado, residente de La Habana, resumió el sentimiento: “Y una vez más nos enfrentamos a una situación muy, muy difícil. Sin embargo, aquí estamos, y seguimos resistiendo”.
Incluso con restauraciones parciales de electricidad, la normalidad permaneció precaria. Para millones de cubanos, el problema radica en quien gobernó en La Habana durante casi 70 años, no en presiones desde Washington.