Una mujer recibe una dosis de la vacuna Abdala en un centro de vacunación en medio de preocupaciones por la propagación del coronavirus (COVID-19), en La Habana, Cuba, el 2 de agosto de 2021.
ALEXANDRE MENEGHINI/REUTERS
11 agosto 2021 18:08hrs
Reuters
Internacional - Notas
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Cuba trae de regreso médicos en el extranjero para combatir pandemia

Para controlar los brotes y contagios por COVID-19 en la isla, el gobierno de Cuba busca apoyo por parte de médicos extranjeros.

Cuba está trayendo de regreso a cientos de médicos que trabajan en el extranjero mientras convierte hoteles en centros de aislamiento y hospitales para combatir la crisis del COVID-19, que está abrumando los servicios de salud y mortuorios en varias partes de la isla caribeña.

Aunque el país (que logró contener las infecciones durante la mayor parte del año pasado) se apresura a vacunar a su población, hoy enfrenta ahora a uno de los peores brotes en todo el mundo, impulsado por la propagación de la variante Delta, una cepa más infecciosa.

El promedio de casos confirmados de COVID-19 en Cuba se ha multiplicado por ocho en dos meses, con 5,639 casos por millón de habitantes, diez veces el promedio mundial.

Una de cada cinco pruebas es positiva, cuatro veces la tasa de positividad de referencia del 5% citada por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El promedio de siete días de muertes confirmadas por COVID-19 es de alrededor de 52 por millón de habitantes, seis veces el promedio mundial, aunque el número real podría ser mucho mayor si se tienen en cuenta los casos potenciales no diagnosticados.

Alza de contagios en medio de una crisis económica en Cuba

El aumento de contagios por COVID-19 se produjo en medio de la peor crisis económica que Cuba ha tenido en décadas, lo que resulta en escasez de medicamentos y largas colas para productos básicos escasos que dificultaban la implementación de bloqueos.

El gobierno de Cuba ha denunciado a Estados Unidos por endurecer el embargo económico contra el país y asegura que esto también ha ralentizado el despliegue de vacunas debido a la dificultad de adquirir insumos. Los críticos culpan a la ineficiente economía estatal de Cuba.

Cuba fue una historia de éxito de COVID-19 el año pasado al lograr contener el brote y enviar médicos a todo el mundo para ayudar mientras desarrollaba sus propias vacunas, las cuales comenzó a aplicar en los últimos meses.

Las muertes en la isla caribeña desde el inicio de la pandemia siguen siendo solo la mitad del promedio mundial, de acuerdo a datos oficiales. Sin embargo, el número de muertos aumenta rápidamente.

Los datos oficiales muestran no más de diez muertes por COVID-19 al día en Guantánamo durante esos días, lo que sugiere que no se reportaron muertes por la enfermedad respiratoria.

Hasta ahora, una cuarta parte de los 11,2 millones de habitantes de Cuba han sido inoculados con sus dos vacunas más avanzadas que, según los funcionarios, han demostrado una eficacia superior al 90% en los ensayos de fase tres.

La tasa de letalidad de la COVID-19 en La Habana (donde casi dos tercios de la población ha sido completamente inoculada) es de solo 0,69% en comparación con un 0,93% para el resto del país en la primera semana de agosto, lo que sugiere que las vacunas están funcionando.

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