El diagnóstico no es nuevo, pero vuelve a golpear con la misma fuerza: en México, las desapariciones siguen siendo una herida abierta. Tras reunirse con colectivos de búsqueda, el alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, fue claro al señalar que este tema dominó prácticamente todas sus conversaciones en el país. No es casualidad. Es la realidad que miles de familias enfrentan todos los días.
Türk no habló en abstracto. Habló de dolor, de sufrimiento, de vidas suspendidas en la incertidumbre. Y advirtió lo evidente: esto requiere un esfuerzo mayor, un enfoque prioritario que hasta ahora no se ha consolidado. Porque las desapariciones no son solo cifras; son ausencias que pesan, expedientes que duermen y autoridades que, en demasiados casos, han fallado.
Llamado urgente: verdad, reconocimiento y compromiso real
El mensaje fue directo y sin rodeos: las desapariciones en México son una tragedia contra la que hay que luchar con un compromiso nacional, más allá de colores, sexenios o discursos. Türk insistió en que no basta con declaraciones; se necesita verdad, reconocimiento y un respaldo real al trabajo de las personas buscadoras, que han tenido que asumir tareas que corresponden al Estado.
La exigencia también incluye transparencia y un compromiso serio de las instituciones. No es menor el señalamiento: sin estos elementos, cualquier estrategia se queda en simulación. Y en un país donde la impunidad sigue marcando el ritmo, eso equivale a perpetuar el problema.
Impunidad y polarización: los obstáculos que siguen intactos en la desaparición de personas
Otro punto crítico fue la preocupación por la impunidad. Türk llamó a evitar que este tema se convierta en bandera política o campo de confrontación. Poner en el centro a las víctimas no es un discurso, es una obligación que hasta ahora no se ha cumplido a cabalidad.
Ofreció, además, el apoyo de su oficina para acompañar al Estado mexicano con asistencia técnica y seguimiento. La oferta está sobre la mesa. La pregunta es si habrá voluntad real para aceptarla y traducirla en acciones concretas.
Juicio político contra la presidenta de la CNDH
En paralelo, el descontento ya tomó forma institucional. Colectivos de familias buscadoras presentaron ante la Cámara de Diputados cuatro solicitudes de juicio político contra la presidenta de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, Rosario Piedra.
Las acusaciones son graves: encubrimiento, omisión y violaciones a la Constitución por no cumplir con su deber de defender a las víctimas. Acompañados por la diputada de Movimiento Ciudadano, Laura Ballesteros, los colectivos dejaron claro que el hartazgo llegó a su límite.
