En la Defensoría de los Derechos Universitarios, Igualdad y Atención de la Violencia de Género de la UNAM hay una colaboradora muy especial. Se llama Epi, una perrita rescatada que forma parte de un programa piloto de apoyo emocional y que, desde hace más de un año, acompaña a personas que atraviesan procesos psicológicos o jurídicos.
Su presencia ha transformado el ambiente de atención. Mientras usuarios esperan una consulta o enfrentan momentos difíciles durante una sesión, Epi se acerca de manera natural para ofrecer compañía, reducir la tensión y hacer más llevadero un proceso que, para muchos, resulta emocionalmente desgastante.
¿Cómo nació el proyecto de Epi en la Defensoría?
La iniciativa comenzó con una consulta entre el personal de la Defensoría y el acompañamiento de especialistas de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM. Tras evaluar el proyecto y entrenar a Epi, concluyeron que su temperamento equilibrado la hacía ideal para labores de acompañamiento emocional.
Actualmente, la perrita asiste los martes y jueves. Con el tiempo aprendió a reconocer espacios, trabajadores e incluso las salas donde suelen realizarse las sesiones. Quienes laboran en la Defensoría aseguran que su presencia también ayuda a disminuir el desgaste emocional después de atender casos complejos.
Estudiantes buscan coincidir con los días en que Epi está presente
El impacto de Epi también se refleja en quienes reciben atención. Algunas personas incluso solicitan que sus citas sean programadas cuando ella está en la oficina, ya que su compañía les brinda tranquilidad en momentos de ansiedad o vulnerabilidad.
Uno de esos casos es el de Adriana, estudiante de la UNAM, quien durante cerca de seis meses recibió atención psicológica. Cuenta que Epi se convirtió en parte importante de su proceso: la recibía antes de cada sesión, permanecía cerca en los momentos más difíciles y despedirse de ella terminó siendo parte del cierre de su recuperación emocional.
¿Por qué los perros ayudan al bienestar emocional?
Diversos estudios han mostrado que la convivencia con perros puede disminuir el estrés, generar sensación de seguridad y favorecer la regulación emocional. En el caso de Epi, su carácter tranquilo y su facilidad para acercarse a las personas han convertido este proyecto en una herramienta complementaria para mejorar la experiencia de quienes buscan apoyo dentro de la universidad.
La respuesta, tanto de estudiantes como del personal, ha sido positiva y refuerza la importancia de incorporar estrategias que hagan más humana la atención psicológica y jurídica.
