La Semana Santa 2026 ya está aquí y con ella el antojo de un buen pescado o unos mariscos bien preparados. Sin embargo, el aumento de la demanda y las altas temperaturas de marzo son la combinación perfecta para que los alimentos se echen a perder más rápido de lo normal.
El error más común no es solo comprar en lugares de baja calidad, sino confiar en la apariencia externa sin aplicar pruebas básicas de frescura que algunas instituciones como Conapesca recomiendan.
🏖️ Vacacionar en Semana Santa 2026 presenta alza del 16.5%, el gasto podría superar los 20 mil pesos por familia ➡️🔗 https://t.co/Kt4UR9bAWx ¿Cuánto planeas gastar? 💸
— Azteca Noticias (@AztecaNoticias) March 25, 2026
¿Cómo saber si un pescado es fresco? La prueba de los ojos y las agallas
Lo primero que debes hacer antes de comprar cualquier producto tiene que ver, literalmente, con ver al animal a la cara. Un pescado fresco tiene los ojos saltones, brillantes y transparentes.
Si ves que los ojos están hundidos, opacos o con manchas blancas, ese pescado ya lleva varios días fuera del agua.
El siguiente paso es revisar las agallas: deben tener un color rojo vivo o rosa intenso, y estar libres de mucosidad. Si notas que están grisáceas o amarillentas, mejor busca en otro lugar para comprar, porque la descomposición ya comenzó.
El peligro de los mariscos: ¿Qué revisar en camarones y moluscos?
Con los mariscos el riesgo es un poco mayor porque se descomponen con una velocidad más alta que los pescados. Si vas a comprar camarones, asegúrate de que el cuerpo esté firme y que la cabeza no se desprenda fácilmente; si se ve flojo o tiene manchas negras en las articulaciones, ya no es seguro comerlo.
Para los moluscos como almejas o mejillones, la regla de oro es la concha: debe estar bien cerrada. Si encuentras una abierta, dale un golpecito; si no se cierra de inmediato, significa que el animal no es apto para el consumo. Además, el olor debe ser a mar o algas, nunca a amoníaco.
Toca los mariscos y el pescado para que no te intoxiques en tu Semana Santa
No tengas miedo de pedir que te dejen tocar el pescado (con las debidas medidas de higiene). La carne debe ser firme y elástica; si al presionar con el dedo la marca se queda hundida y no regresa a su forma original, la carne ya está blanda por el paso del tiempo.
Por otro lado, las escamas deben estar bien adheridas a la piel; si se caen solas al pasar la mano, ese pescado ya perdió su frescura.
Cadena de frío: El secreto para que tu cena de Semana Santa sea segura
De nada sirve que elijas el mejor pescado o marisco si lo mantienes resguardado en la cajuela bajo el sol de mediodía. La cadena de frío es vital. Asegúrate de que en el mercado el producto esté sobre una cama gruesa de hielo que no esté derretido.
Al comprarlo, lo ideal es que sea lo último que metas al carrito y, si es posible, llévalo en una hielera o bolsa térmica. Un pescado que pasa más de dos horas a temperatura ambiente en este calor podría ser la causa que te lleve al hospital en plena Semana Santa.
📅 Vacaciones de Semana Santa según la @SEP_mx
— Azteca Noticias (@AztecaNoticias) February 27, 2026
La Secretaría de Educación Pública (SEP) confirmó que el periodo vacacional de Semana Santa 2026 para alumnos de preescolar, primaria y secundaria será del 30 de marzo al 10 de abril.
Los estudiantes regresarán a clases el lunes… pic.twitter.com/mtSC5tzL77
¿Huele a ácido o amoníaco? ¡Corre!
En estos casos, el olfato es tu mejor aliado. Un producto del mar en buen estado tiene un aroma suave. Si al acercarte al mostrador percibes un olor agrio, ácido o similar al amoníaco, no importa qué tan barato esté o qué tan bien se vea: ese marisco ya es tóxico.
En esta Semana Santa, recuerda que lo barato sale caro si terminas con una infección intestinal que te arruine los días de descanso.
