La inconformidad crece entre los aspirantes a una licenciatura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y es que, sumado a que tendrán que repetir el examen, ahora muchos deberán asistir a distintas sedes que les fueron asignadas y que se encuentran cerca de sus hogares.
A través de redes sociales, grupos de Facebook y WhatsApp, estudiantes cuestionaron fuertemente en qué se basó la Universidad para elegir las sedes.
El examen de control está programado para realizarse del 12 al 19 de agosto de 2026, como parte de las medidas adoptadas por la Universidad para dar certeza al proceso de ingreso a las licenciaturas.
Aspirantes cuestionan sedes lejanas para repetir el examen de la UNAM
Uno de los principales reclamos surgió porque los aspirantes aseguran que no pudieron elegir una sede cercana a su domicilio y que el sistema les asignó de manera aleatoria el lugar donde deberán acudir.
La situación generó molestia especialmente entre quienes tendrían que realizar viajes largos, con gastos adicionales de transporte, hospedaje y alimentación para presentar una evaluación que, desde su perspectiva, representa una segunda exigencia derivada de un problema que ellos no provocaron.
Entre los testimonios que circulan por redes sociales también destaca el caso de un estudiante originario de Tabasco, quien aseguró que había conseguido un lugar en la Facultad de Medicina durante la primera aplicación del examen.
El joven ya se encontraba viviendo en la Ciudad de México, donde había comenzado a realizar los trámites correspondientes y se preparaba para iniciar el curso.
Sin embargo, con la reaplicación de la evaluación, la sede que le asignó la UNAM cambió por completo sus planes: ahora deberá trasladarse hasta Oaxaca para presentar nuevamente el examen.
De acuerdo con su testimonio, acudió a distintas instancias para solicitar que le permitieran realizar la prueba en una sede más cercana, pero hasta el momento, asegura, no ha recibido una solución.
“Nosotros no debimos pagar”: crece el reclamo entre estudiantes
En las conversaciones difundidas por los aspirantes aparece un reclamo recurrente: ellos no deberían asumir las consecuencias de las irregularidades detectadas durante el examen en línea.
Algunos estudiantes incluso plantearon la posibilidad de no acudir a la evaluación debido a las dificultades que representa llegar a la sede asignada.
El malestar no se limita al traslado. Para varios aspirantes, repetir el examen implica reorganizar actividades, conseguir recursos para viajar y enfrentar nuevamente la presión de una prueba de la que depende su ingreso a la Universidad.
