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El peligro de comprar un pato por moda: Venta clandestina aumenta 30 por ciento en CDMX

La fama del pato Merlín disparó un 30% la venta de estas aves en mercados de la CDMX por solo 50 pesos. Te contamos por qué tener uno es más difícil de lo que crees.

La enorme popularidad de Merlín, el pato más famoso del momento, ya pasó de las pantallas a las calles de la Ciudad de México, detonando un fenómeno preocupante. Lo que muchos consideran una moda divertida o un tierno recuerdo futbolero se está convirtiendo en una crisis silenciosa de bienestar animal: la compra por impulso de patos como animales de compañía, un capricho que ignora por completo los gastos y los cuidados específicos que requieren estas aves.

En diversos puntos de la capital, comerciantes aprovechan el furor masivo para comercializar ejemplares sin advertir a los compradores que un pato no es un juguete temporal, sino un ser sintiente con una expectativa de vida que supera la década.

Mercado de Morelos y la venta clandestina de aves

La demanda de estas aves como mascotas ha registrado un incremento promedio del 30 por ciento, impulsado directamente por la exposición mediática de Merlín. En mercados tradicionales de la Ciudad de México, como el Mercado de Morelos, los comerciantes ofrecen a los patitos de forma clandestina por sumas tan accesibles como 50 pesos, manteniéndolos en jaulas a la vista de los pasantes.

Esta práctica opera al margen de la normativa vigente. Desde el pasado mes de enero, la venta de animales en mercados públicos y tianguis está estrictamente prohibida por ley. A pesar de las restricciones y las sanciones contempladas, el comercio ilegal persiste bajo el cobijo de la alta demanda. “Ya ves que ahorita están con todo”, admitió una de las vendedoras de la zona al ser cuestionada sobre el flujo de clientes buscando ejemplares.

Lo que implica tener un pato: Espacio, pareja y veterinarios especializados

Tener un pato en un entorno doméstico representa una responsabilidad económica y de tiempo que pocos compradores tienen contemplada. Juan Romero, un comerciante que adoptó a sus patos Luca, Patricio y Junior desde que eran bebés, explica que estas aves ya cumplieron dos años y que su manutención diaria es un compromiso serio. “Muchos la verdad nada más lo compran por comprar y luego ya llegan y lo abandonan”, advierte.

Para garantizar una vida digna a estas aves, se deben cubrir necesidades muy particulares:

  • Espacio y libertad: No son animales aptos para departamentos o interiores cerrados. Requieren áreas verdes o patios amplios donde puedan caminar al aire libre.
  • Vida social: Los patos son animales sumamente gregarios. Necesitan convivir al menos con una pareja de su misma especie; el aislamiento doméstico les provoca severos cuadros de estrés.
  • Gastos médicos: Su salud no puede ser atendida por un veterinario común. Requieren de médicos especialistas en aves, lo que eleva considerablemente los costos de cualquier consulta o tratamiento.

El veterinario Martín Rocha advierte que, al ser animales tanto acuáticos como terrestres, su entorno debe ser milimétrico. “Necesitan muchos cuidados; número uno, que el agua siempre esté limpia. La tierra donde estén no debe estar mucho tiempo húmeda porque puede afectarles las patitas y causarles problemas severos tipo dermatitis”, señala el especialista.

Adquirir un animal bajo el pretexto de una tendencia mediática o deportiva suele terminar en maltrato por negligencia. La recomendación de los expertos y de quienes ya conviven con ellos es tajante: piénselo dos veces. Un pato no es un accesorio de moda; es una vida que dependerá enteramente de sus cuidados y de su bolsillo por los próximos 10 años.

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