La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX) reconoció formalmente que fue omisa, negligente e insensible en el caso de Julio César Cervantes Cabañas. En un acto de disculpa pública, la dependencia admitió que no realizó su trabajo de búsqueda ni activó los protocolos correspondientes, lo que derivó en que el cuerpo del hombre fuera donado para prácticas médicas a pesar de que sus padres lo buscaban desesperadamente.
Omar Guadalupe Gutiérrez, Coordinador General Jurídico y de Derechos Humanos de la Fiscalía, fue el encargado de ofrecer la disculpa a la familia Cervantes Cabañas, aceptando que la institución falló en su responsabilidad de localizar a Julio César y en el trato humano hacia sus deudos.
Tres años de búsqueda y un hallazgo indignante
Julio César Cervantes Cabañas, quien tenía 49 años y una discapacidad mental, desapareció el 20 de septiembre de 2021 en la Ciudad de México. A partir de ese momento, sus padres iniciaron un calvario burocrático que topó con la indiferencia de las autoridades capitalinas.
La cadena de errores que hoy reconoce la Fiscalía es alarmante:
- Identificación ignorada: El cuerpo de Julio César estuvo en las instalaciones del Instituto de Ciencias Forenses (INCIFO). A pesar de contar con sus datos de identificación, ni la Fiscalía ni el Poder Judicial capitalino dieron aviso a sus familiares.
- Donación irregular: En lugar de notificar el hecho, las autoridades optaron por donar el cadáver a la Escuela Superior de Medicina del IPN para fines académicos.
- Localización final: Fueron los propios padres quienes, tras años de insistencia y tras rastrear el paradero de los restos, encontraron el cuerpo de su hijo en dicha institución educativa.
La Fiscalía de CDMX reconoció haber sido omisa y negligente en el caso de Julio César Cervantes Cabañas, desaparecido en 2021.
— Azteca Noticias (@AztecaNoticias) May 6, 2026
Aunque existían denuncias y sus datos estaban en el INCIFO, nunca activaron protocolos de búsqueda y su cuerpo terminó en el IPN, donde finalmente fue… pic.twitter.com/4HxsNBGVPG
Un sistema que no buscó
La FGJCDMX aceptó que, pese a la existencia de denuncias formales, nunca se estableció un plan de búsqueda efectivo. La falta de coordinación entre el INCIFO y las células de investigación de personas desaparecidas provocó que la familia viviera años en la incertidumbre, mientras el Estado disponía del cuerpo de su hijo como material de estudio.
Esta disculpa pública intenta ser una reparación del daño, aunque la familia Cervantes Cabañas recalca que el dolor y el tiempo perdido debido a la negligencia institucional son irreparables.
